«¿Pero todo esto que estamos viendo es auténtico, es real? ¿Estos son los originales?». Es una de las preguntas que más se repiten entre quienes recorren «Primada«, la gran exposición organizada con motivo del VIII Centenario de la Catedral de Toledo. Y la respuesta de José Domingo Delgado, coordinador de la muestra, es rotunda: «Aquí no hay ni copias, ni reproducciones, ni facsímiles. Todo lo que hay son originales y de primera calidad».
La muestra afronta ya su recta final después de cerca de cuatro meses abierta al público y lo hace con un nuevo impulso de visitantes. Aunque todavía no se han cerrado las últimas cifras, Delgado calcula que «Primada» se encuentra ya «por encima de las 30.000 visitas» con unas perspectivas especialmente buenas para las semanas que quedan hasta su clausura, el próximo 14 de octubre.
El verano, reconoce, frenó el ritmo que esperaban. «Hemos sufrido, entre comillas, los rigores del verano y se ha notado una cierta desaceleración en cuanto a visitantes, porque los meses de julio y agosto han sido tremendos. Lo ha notado incluso la propia Catedral», nos explica a ENCLM.
La situación ha cambiado en septiembre. Muchos de quienes durante los últimos meses habían pensado aquello de «ya iré a verlo» han comenzado a apurar los plazos. «Estamos teniendo el aluvión que pensamos que iba a ocurrir. Todo el mundo se da cuenta de que el día 14 de octubre está cerca, que el fin va a llegar, y ahora todo el mundo se acuerda de que efectivamente la exposición está ahí y hay que visitarla».
Toledanos, visitantes de toda España y profesores llegados desde Italia
El público español es ampliamente mayoritario y, dentro de él, los propios toledanos representan una parte importante. Pero «Primada» también está atrayendo visitantes del resto de Castilla-La Mancha y de comunidades como Madrid, Extremadura, Andalucía o la Comunidad Valenciana.
Entre el público extranjero destacan los estadounidenses y, a continuación, británicos y franceses. También hay japoneses, atraídos especialmente por el componente cultural de la muestra.
Sin embargo, hay una procedencia que ha llamado especialmente la atención: Italia. Más de medio centenar de italianos han viajado hasta Toledo para conocer la exposición, muchos de ellos profesores y especialistas. No es casualidad: después de los españoles, los artistas italianos constituyen uno de los grupos con mayor presencia en «Primada», con más de 25 autores representados.
«Es un perfil más profesional, por así decirlo, aunque también viene gente de a pie. Son muchos los profesores italianos que han venido aquí», ha explicado Delgado.
La muestra ha recibido igualmente a cerca de una veintena de directores de museos y a profesionales de algunas de las principales instituciones culturales del país. Entre ellos, asegura el coordinador, han pasado por ‘Primada’ «todos los conservadores del Museo del Prado con su director», además de responsables culturales, representantes institucionales y personalidades que han optado por realizar la visita de forma privada.
Visitas de hora y media… que pueden terminar durando más de tres horas
El interés de algunos visitantes puede medirse también en tiempo. Las visitas guiadas están planteadas para durar aproximadamente una hora y media, pero ese reloj salta por los aires cuando el grupo pregunta, quiere profundizar o busca relacionar unas obras con otras.
«Cuando ves ese interés en la gente, explicas más en profundidad», ha señalado. Y no es un caso aislado. Los guías de la exposición, diez en total, aseguran que algunas visitas alcanzan «las tres horas sin ningún problema».
«Las hacemos un poco adaptadas a la actitud y al interés de los visitantes», nos apunta Delgado. Eso sí, durante los fines de semana semejante entusiasmo puede ocasionar algún quebradero de cabeza logístico: la entrada de grupos está organizada cada 15 minutos y alargar demasiado una visita puede provocar que la siguiente tenga que esperar a que quede disponible un guía.
De ahí que el coordinador haga un llamamiento a quienes todavía no han conocido la exposición: que no lo dejen para el último momento y, si tienen posibilidad, que opten por los días laborables.
La sorpresa comienza antes incluso de mirar las obras
Después de varios reportajes sobre las cerca de 330 piezas que reúne la muestra, la experiencia de estos meses ha dejado claro que el impacto de «Primada» no se encuentra únicamente en las obras. Está también en los espacios.
Muchos de los visitantes conocen ya la Catedral de Toledo e incluso han entrado en ella en numerosas ocasiones. Sin embargo, la exposición les permite acceder a lugares que habitualmente permanecen fuera de la visita.
«Se ofrece ahora visitar sitios donde nunca ha entrado nadie», ha explicado Delgado, poniendo como ejemplo la Sala de Gigantones, situada en el denominado Palacio de la Reina, o la posibilidad de subir hasta la planta alta del claustro.
Y después llega el segundo: encontrarse a escasos metros de obras que llevaban toda la vida delante de sus ojos, pero que nunca habían podido contemplar de cerca.
Delgado utiliza como ejemplo una imagen de la Virgen del retablo mayor. Tiene unos dos metros de altura, alma de madera y está recubierta de planchas de plata. «Nunca se ha podido ver cerca porque siempre se ve desde la reja del altar mayor, a más de 15 metros de distancia, y ahora está prácticamente a la distancia de la mano».
«Ese es un poco el resumen de esto. Se están poniendo al alcance de los ojos y de la sensibilidad de la gente piezas que siempre han estado lejos, bien por distancia, bien porque estaban ocultas».
La Biblia de San Luis sigue provocando el mayor impacto
Aunque son muchas las piezas capaces de sorprender, hay una que continúa concentrando buena parte de las miradas: la Biblia de San Luis.
«No se ha visto nunca en sus tres volúmenes», nos recuerda. Por primera vez se expone íntegramente y bajo unas condiciones especiales de seguridad y conservación: «Se puede ver medio centenar de libros, pero cuando llegas a esa, todo el mundo dice: ‘Este es el libro’».
Junto a ella, otro de los conjuntos que más sorprende es el formado por los relicarios. Son 51 en total, distribuidos entre las dos partes de la exposición y diferenciados entre medievales y modernos.
«Encontrar tantos, de tanta calidad y de tanta variedad supone una sorpresa para mucha gente», apunta el coordinador.
No tanto porque algunas de estas obras fueran completamente desconocidas, sino porque nunca habían podido contemplarse juntas ni forman parte de las visitas habituales.
La pregunta que más se repite: «¿Por qué no se queda más tiempo?»
Después del esfuerzo por sacar piezas de espacios cerrados, restaurarlas y construir un relato conjunto, hay una reacción que Delgado escucha una y otra vez cuando los grupos se acercan al final del recorrido: «¿Y por qué no se puede quedar más tiempo? ¿Por qué no se puede mostrar más?»
La respuesta es que «Primada» tiene fecha de caducidad y no habrá prórroga. El 14 de octubre, a las 18:30 horas, se cerrarán las puertas de la muestra. «Y no se van a volver a abrir al público porque al día siguiente, a las nueve de la mañana, comienza el desmontaje», subraya Delgado.
El calendario es inamovible. El 25 de octubre comienza el Año Jubilar de la Catedral y para entonces tienen que estar nuevamente operativos los espacios afectados por la exposición.
Eso deja apenas unos días para desmontar una muestra de enormes dimensiones y devolver las piezas a sus lugares de procedencia.
Del visitante que cantó un manuscrito al «¿ya hemos acabado?»
Entre los miles de visitantes han quedado también algunas escenas difíciles de olvidar. Una de las más singulares ocurrió cuando un joven se detuvo frente a dos libros abiertos que contenían piezas musicales y decidió interpretarlas allí mismo, dando voz a unas partituras que llevaban siglos escritas.
Pero quizá la reacción que mejor resume estos meses se produjo, precisamente, en una de las visitas guiadas por Delgado.
Después de más de tres horas recorriendo salas, espacios y obras, el grupo llegó al final. «Ah, ¿pero ya hemos acabado?«, le preguntaron.
Eran personas mayores y, recuerda entre risas, «aguantaron como jabatos«.
La anécdota resume el estado de ánimo con el que ‘Primada’ entra en sus últimas semanas: después de meses mostrando algunos de los espacios y obras más desconocidos de la Catedral de Toledo, la gran preocupación de muchos de quienes salen ya no es cuánto dura la visita. Es por qué tiene que acabarse.
