El delegado del Gobierno de España en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, ha asegurado este martes que la construcción del nuevo cuartel de la Guardia Civil en Toledo podría estar ya a la mitad y ha culpado al alcalde de la ciudad, Carlos Velázquez, de que no sea así.
De esta forma ha respondido Sabrido, a preguntas de los periodistas, después de que Velázquez reclamara este lunes al Gobierno central una «respuesta inmediata» para el cuartel de la Guardia Civil en la capital castellanomanchega.
El delegado del Gobierno en la región ha recordado que la Guardia Civil tenía un terreno de 37.000 metros cuadrados en La Peraleda, donde «se podía haber construido perfectamente» y ha agregado que «es él -Velázquez- quien tiene que explicar por qué la Guardia Civil y sus familias no tienen ya un cuartel nuevo a mitad de construcción».
De igual modo, ha indicado que el Estado está gastando «un montón de dinero» en derribos en el edificio actual, donde ha dicho que se podían haber construido viviendas para jóvenes y dinamizar el barrio de Palomarejos, al tiempo que se habría podido disponer de un nuevo cuartel en La Peraleda, que ha considerado «una zona magnífica».
En la misma línea, el grupo municipal socialista ha lamentado en una nota de prensa que el alcalde de Toledo desaprovechara ayer, Día del Pilar, la oportunidad de asumir responsabilidades y pedir perdón a los guardias civiles y sus familias por haber paralizado el proyecto del nuevo cuartel.
De la Cruz ha recordado que el anterior Gobierno municipal dejó preparada la financiación del nuevo cuartel, dotado con más de 40 millones de euros ya comprometidos, y que Velázquez decidió renunciar a ese proyecto para apostar por la rehabilitación del antiguo edificio.
«Con el dinero destinado a esa rehabilitación, hoy podríamos tener aproximadamente la mitad del nuevo cuartel construido y avances reales hacia unas instalaciones modernas», ha aseverado la portavoz socialista.
En este contexto, ha lamentado que, en lugar de dar continuidad al proyecto, «Velázquez decidió cambiar de rumbo, torpedear la propuesta y condenar a Toledo a seguir esperando»