¿Cómo será la sociedad en 2046? ¿Qué pasaría si la inteligencia artificial hiciera desaparecer la cultura? Esa es la premisa de la narrativa distópica con la que se cerró la XVIII edición del Festival Internacional del Cine y la Palabra (CiBRA), que quiso establecer al cine, la literatura y el arte en general como la herramienta para combatir la polarización, pero también como la garante de la preservación de la libertad y del pensamiento crítico.
Una gala de clausura en la que no saltó el recuerdo a las víctimas del trágico accidente de Urda (Toledo) y que se desarrolló este sábado en el Palacio de Congresos El Greco, en Toledo. El director del CiBRA, Gabriel Castaño, tuvo unas palabras de cariño a los afectados por un accidente que hizo, incluso, que la gala se tambaleara, pero tal y como explicó, se decidió mantener como homenaje a las víctimas y también como un elemento de «encuentro frente a la división y la cohesión social».
Lleno absoluto en el Palacio de Congresos
El CiBRA ya se está consolidando como una de las citas claves para la cultura, no solo de Toledo, sino de la región y de todo el país. No solo por el lleno absoluto que se registró en el Palacio de Congresos El Greco, sino porque el elenco de estrellas que acudieron así lo representa.
Michelle Jenner, Ariadna Gil, Henar Álvarez, José Mota, Rodrigo Sorogoyen, Arantxa Sánchez Vicario, Jim Sheridan, John Connolly, Eduard Fernández, Natalia Sánchez y Sergio Peris-Mencheta fueron algunas de las caras conocidas que se dejaron ver por la capital regional, en una gala conducida por por Maggie García, Julio Armesto y Chantal Martín, y que fueron los encargados de llevar al público por su narrativa distópica en la que la inteligencia artificial se habiá adueñado del mundo, pero con el cine y la literatura como los salvadores de la cultura y de la libertad.

Los premiados por el CiBRA
Henar Álvarez, que recibió el premio Alice Guy de manos de Carolina Iglesias, reivindicó el esfuerzo de las mujeres dentro de la industria audiovisual: “Soy tan trabajadora porque soy consciente de que si fallaba una vez no iba a tener otra oportunidad”. La humorista dedicó el reconocimiento a todas las mujeres que han tenido que abrirse camino en el sector y expresó su deseo de que algún día las oportunidades no entiendan de género.

Henar Álvarez. Foto: Rebeca Arango.
También, recibió el galardón Ariadna Gil, quien aseguró sentirse muy afortunada por haberse dedicado a su pasión desde pequeña y pidió que la figura de Alice Guy siga siendo reivindicada para que no caiga en el olvido.
Arantxa Sánchez Vicario confesó entre risas que recoger el premio era “peor que jugar una final de Roland Garros”, agradeciendo además el cariño recibido durante su estancia en Toledo.
Los premios Toledo de Cine distinguieron este año a Jim Sheridan, Sergio Peris-Mencheta y la serie Sueños de Libertad. Sheridan aseguró que esperaba encontrarse un pequeño festival, pero que había descubierto “un gran festival con un gran corazón”.
Peris-Mencheta recogió personalmente su reconocimiento y protagonizó uno de los momentos más especiales de la noche al leer una versión de un guion escrito para una futura edición de CiBRA, que fue recibido con una larga ovación por parte del público.

Foto: Rebeca Arango.
El equipo de Sueños de Libertad agradeció el reconocimiento y destacó que la serie no habría sido posible sin Toledo, ciudad que forma parte esencial de la identidad del proyecto.
Michelle Jenner recibió la Orden de Toledo y confesó sentirse sorprendida y emocionada por un premio que “nunca te esperas” y que recibió “con mucho amor”.
El escritor irlandés John Connolly recogió el premio El Viento de la Luna y bromeó con mudarse a Toledo junto a su esposa y sus perros porque se trata de una ciudad que atesora innumerables historias.
En el apartado competitivo, Rodrigo Sorogoyen agradeció mediante vídeo el premio Carlos Blanco para El ser querido, destacando que se trata del primer galardón que recibe la película y recordando el cariño con el que siempre ha sido tratado por el festival.
Eduard Fernández recibió el premio a la mejor interpretación por El mal padre y agradeció el apoyo mostrado por CiBRA a una película que todavía no se había estrenado en salas.

Foto: Rebeca Arango.
Bola Negra, la mejor película
Bola Negra fue reconocida como mejor película. Durante la recogida del premio, Milo Taboada Quílez agradeció el respaldo recibido y reconoció sentirse sorprendido por la extraordinaria aceptación que está encontrando la producción entre el público y la crítica.
La gala concluyó con la entrega del Premio Especial del Público a Arriba Tutto. José Mota reivindicó el humor como herramienta frente al miedo y recordó que allí donde cae una gota de humor, el mundo se convierte en un lugar mejor.
Cuatro números en la gala de clausura
El Palacio de Congresos ‘El Greco’ de Toledo se convierte así en el escenario de una particular rebelión contra el silencio. La gala, conducida por Maggie García, Julio Armesto y Chantal Martín, propone un viaje al año 2046, una época imaginaria en la que las guerras, la manipulación y el dominio de la inteligencia artificial han acabado con el arte, los libros, los teatros y las salas de cine. En ese mundo de ruinas, unos supervivientes regresan al lugar donde años atrás se celebraba la gala de CiBRA para recuperar aquello que nunca debió perderse: la capacidad de imaginar, emocionarse y pensar por uno mismo.

Foto: Rebeca Arango.
La nostalgia se convierte entonces en el primer acto de resistencia. A través de algunas de las escenas más reconocibles de la historia del cine, la gala recupera el espíritu de películas como La vida es bella, Forrest Gump y El club de los poetas muertos. Referencias que trascienden la pantalla para recordar que el cine también enseña a vivir, a mirar la realidad desde otra perspectiva y a encontrar esperanza incluso en las circunstancias más adversas. El célebre “¡Oh, Capitán, mi Capitán!” adquiere, en este contexto, un significado especial: una invitación a no dejar de cuestionar el mundo.
Pero la amenaza tiene rostro. Seis magnates, caricaturas de los grandes autoritarismos, irrumpen en escena para proclamar su particular modelo de sociedad: una sin artistas, sin pensamiento crítico y sin libertad. La sátira política y el humor sirven para poner sobre la mesa una reflexión incómoda sobre el poder, la manipulación y la mercantilización de la cultura. Porque, en el universo que plantea la gala, el enemigo del arte no es otro que quien pretende convertirlo todo en negocio.
La paradoja llega cuando esos mismos personajes, empeñados en prohibir cualquier manifestación artística, terminan entregándose a ella. Los números musicales inspirados en grandes producciones cinematográficas desmontan su discurso y demuestran que ni siquiera quienes pretenden destruir la cultura pueden escapar de su capacidad de expresión. La música y el baile se convierten así en una inesperada herramienta de resistencia.
La recta final de la gala recupera el tono de manifiesto colectivo. La música vuelve a tomar el escenario para recordar que ningún poder es eterno y que la cultura siempre encuentra la manera de sobrevivir mientras haya alguien dispuesto a defenderla. La ficción distópica deja paso a una reflexión sobre el presente: el verdadero peligro no está únicamente en una máquina que pueda pensar por nosotros, sino en que dejemos de hacernos preguntas.
Y ahí reside, precisamente, el sentido de esta decimoctava edición. CiBRA cumple la mayoría de edad reivindicando aquello que le da nombre y razón de ser: el encuentro entre el cine y la palabra, entre las imágenes y las historias, entre quienes crean y quienes encuentran en la cultura una forma de comprender el mundo.
Una cita que cuenta con el respaldo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el Ayuntamiento de Toledo, la Diputación de Toledo y el ICAA, entre otras entidades públicas y privadas.

Foto: Rebeca Arango.
