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domingo, 2 de octubre de 2022
Solo hay un sospechoso - 13 mayo 2017

Cuando se cumple un año desde que el gran cementerio de neumáticos de Seseña (Toledo) ardiese y provocase uno de los peores episodios medioambientales de Castilla-La Mancha, la gran incógnita sigue siendo quién o quiénes provocaron el fuego y los motivos que tenían para ello.

De esta cuestión sólo ha trascendido que hay un sospechoso al que una hora antes del incendio -en un día muy lluvioso- se le vio por la zona conduciendo una furgoneta. Además, se da la circunstancia de que los hechos tuvieron lugar tan solo cuatro días después de que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha llegase a un acuerdo con una empresa para la retirada y limpieza de los neumáticos.


En este último año las administraciones se han volcado en limpiar el lugar, en hacer mediciones de contaminación, en tranquilizar a la población cercana… En estas tareas se han retirado 9.712 toneladas de neumáticos, 20.194 toneladas de cenizas y 1.290 de fracción metálica, unos trabajos que finalizaron el pasado febrero y que han tenido un coste de 4,78 millones de euros. Todo ha sido posible salvo imputar a alguien este delito medioambiental.

El incendio de los neumáticos, intencionado, comenzó a la 1.20 horas de la madrugada del 13 de mayo de 2016 en la zona de Valdemoro (Madrid) y las llamas se propagaron de forma inmediata a la parte central y mayoritaria del cementerio, que estaba en Seseña (Toledo). La inmensa e impresionante nube de humo se veía desde la capital de España.

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