Una activista residente en Talavera de la Reina (Toledo) ha iniciado una huelga de hambre para pedir la liberación de sus compañeros del Convoy Global Sumud Land, que han sido retenidos en Libia del este cuando trataban de llevar ayuda humanitaria a Gaza.
Inés Madrazo, cántabra y residente en Talavera, donde ejerce como cardióloga en el Hospital Nuestra Señora del Prado, forma parte de un grupo de unos 30 activistas de 14 países diferentes que han iniciado una huelga de hambre en señal de protesta y para exigir la liberación de sus compañeros retenidos.
Ella formó parte del grupo de activistas de la Flotilla Global Sumud que el pasado mes de abril fue interceptado en aguas internacionales mientras intentaba llevar ayuda humanitaria a Gaza y liberado posteriormente en Creta (Grecia).
Los liberados denunciaron malos tratos durante su cautiverio, que Madrazo ha descrito como «40 horas de terror».
En declaraciones a EFE, esta activista ha explicado que comenzó la huelga de hambre el pasado sábado 6 de junio y que, después de cinco días alimentándose solo de líquidos, electrolitos y vitaminas, ha comenzado a sentirse «más floja y cansada», aunque sigue en la lucha.
Madrazo ha señalado que se enfrenta a su primera huelga de hambre para exigir a los gobiernos que actúen «de manera urgente, de manera diplomática, con medidas contundentes» para poder liberar a los activistas que se encuentran retenidos.
Ha subrayado que llevan sin conocer el paradero de sus compañeros desde el 24 de mayo, retenidos «en algún lugar clandestino del este de Libia y en condiciones de aislamiento, sin poder comunicarse con las familias» y sufriendo una situación que «se agrava por momentos».
Tras cinco días en huelga de hambre, ha asegurado que no hay noticias de la Embajada española y ha reafirmado su compromiso con Palestina.
En este contexto, ha dicho que se siente «moralmente responsable de la injusticia» que está viviendo el pueblo palestino y ha denunciado «un silencio mediático» que, a su juicio, está creciendo.