Unas 150 personas se han concentrado este sábado para protestar contra el proyecto que va a ejecutar el Ayuntamiento de Toledo en la zona del Valle del río Tajo, porque entienden que va a suponer «un daño enorme» para la vegetación y la fauna de la zona y al patrimonio natural de la ciudad.
Los concentrados han permanecido unas dos horas y media en la plaza del Ayuntamiento (entre las 10.30 horas y las 13.00 horas, aproximadamente) siguiendo la convocatoria que había hecho la asociación Arba Toledo bajo el lema «El Valle no se vende, el Valle se defiende«.
Durante la concentración, los participantes han mostrado su disconformidad contra este proyecto, que básicamente consiste en construir a lo largo del Valle un sendero de entre 1,80 y 3 metros de anchura, con balizas solares, y la colocación en el itenerario de plataformas, gradas, bancos y papeleras, ha explicado a EFE la coordinadora de Arba Toledo, Sira Díaz.
Asimismo, ha indicado que la asociación considera que el proyecto va a causar «un daño enorme» en la zona, tanto en la vegetación y en la fauna como en el patrimonio natural de Toledo, que se plasmará de entrada con el impacto que tendrá la maquinaria que será necesario utilizar para ejecutar las obras.

Díaz ha mantenido que el proyecto no se ha elaborado pensando en los ciudadanos, sino en los beneficios turísticos, y ha abogado por la necesidad de que se cambie, ya que es muy importante para las ciudades que se mantenga la vegetación natural, como se está poniendo de manifiesto en los fenómenos meteorológicos adversos que se están produciendo, agravados por el cambio climático.
También ha criticado la actuación del Gobierno local, ya que desde diciembre los colectivos que se oponen al proyecto le habían estado solicitando mantener una reunión para intentar frenarlo o para cambiar los aspectos que consideran más perjudiciales.
Pero la respuesta del Gobierno municipal «ha sido ignorarnos», ha lamentado la coordinadora de Arba Toledo, que ha explicado que sólo han aceptado reunirse con ellos la semana pasada, pero cuando sus intenciones estaban consumadas, ya que fue dos días después de que se aprobara la licitación de la obra.
«Nos reunieron para decirnos que eso iba a salir sí o sí, porque si no se perdían los fondos europeos», ha aseverado Díaz, que ha apuntado que lo único que les ofrecieron es asesorar a la empresa que ejecute las obras, cuando sean adjudicadas