Los familiares de Agustín Felipe Labrado Bolonio y Timoteo Higuera Ocaña, han recibido, este martes, los restos de sus abuelos, asesinados en Mesegar de Tajo (Toledo) «por existir» por una centuria de falangistas.
Felipe, padre de familia en Mesegar, y Timoteo, que tan solo tenía 17 años cuando fue asesinado, no tenían una actividad política activa más allá de que eran hijos de dos sindicalistas, por lo que fueron asesinados por una centuria de falangistas procedente de Las Palmas.
Su historia, silenciada en la propia familia de Felipe (de Timoteo no quedan familiares vivos), quedó viva en la memoria del pueblo y fue rescatada hace dos años tras la investigación del historiador Francisco Javier González.
«Mi familia no contaba absolutamente nada del tema», ha explicado a los medios Rosa María Labrado, nieta de Agustín, que sabía que su familiar había muerto durante la Guerra Civil, pero no conocía las circunstancias exactas hasta que este historiador comenzó a investigar.
Fue «asesinado por existir»
Asesinado «por existir» y en un caso de violencia vicaria, Rosa María apunta a que, 89 años después, su abuelo «no va a estar más en una cuneta» y confiesa que ha pasado por «una serie de sentimientos» después de conocer la historia de su familiar, que murió «sin hacer nada malo».
Rosa María destaca que este acto de reparación deja a su familia «nerviosa y contenta», ya que pone fin a un proceso de dos años, desde que conoció la historia completa, y se repara a su familia y a su abuela, que vivió toda su vida con esa «pena».
El proceso de exhumación, que culminó durante el verano de 2025, se realizó con la colaboración entre la Asociación Manuel Azaña y el plan de exhumaciones de la Dirección General de Atención a las Víctimas y Promoción de la Memoria Democrática.
Esta asociación, con sede en Talavera de la Reina (Toledo) se ha encargado del proceso de exhumación, que se logró gracias a la memoria oral, ya que un albañil del pueblo, que había trabajado en la zona donde se encontraban los restos, «recordaba perfectamente» donde se encontraban.
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Este acto de reparación, celebrado en la Casa de la Cultura del municipio toledano, ha contado con la presencia del alcalde de la localidad, José Luis Arrogante Collado, el presidente de la Asociación Manuel Azaña, Isabelo Herreros, el viceconsejero de Relaciones Institucionales de la Junta, Javier Vicario, y la directora general de Atención a las Víctimas y Promoción de la Memoria Democrática, Zoraida Hijosa.
«Hoy cerramos el círculo, se cierra la herida y las familias pueden hacer el duelo», ha señalado Zoraida Hijosa.
Tras el acto, al que han acudido vecinos del pueblo y en el que se ha puesto en valor la memoria de las víctimas, se destacado que «esta página de la historia no quedará en blanco».
Vicente, Rosa María y Alberto han recibido, finalmente, los restos de Agustín, mientras que el historiador Francisco Javier González, ha recibido de forma simbólica los restos de Timoteo, del que no quedan familiares vivos.
Tras la celebración del acto, se han trasladado sus restos a un memorial instalado en el cementerio del pueblo, en el que han estado presentes los familiares en una ceremonia íntima.