El sector agroalimentario de Castilla-La Mancha mira con «preocupación» e «incertidumbre» la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un embargo a productos españoles, así como los efectos que la guerra abierta con Irán pueda tener en el comercio o en el encarecimiento de los costes de producción.
Representantes del sector consultados por EFE advierten que, aunque es «pronto» para valorar los impactos de ambas circunstancias en la economía regional y hay que esperar a las posibles soluciones diplomáticas, el comercio necesita «estabilidad».
DOP Queso Manchego
El presidente de la Denominación de Origen Protegida Queso Manchego, Antonio Martínez, valora que las últimas declaraciones de Trump «echan más leña al fuego» y generan «incertidumbre», ya que se desconoce de qué forma se va a materializar
El queso manchego, que se ha consolidado en los últimos años como un «producto gourmet» en Estados Unidos, es la punta de lanza de las exportaciones del sector agroalimentario castellanomanchego al país.
Además de ser el principal producto alimentario que se exporta a Estados Unidos, también sirve de «cuña de entrada» para otros quesos de producción regional, pero que no se amparan en la denominación de origen.
El mercado estadounidense consume cerca de 9 millones de kilos de queso manchego, con una valoración económica estimada de 120 millones de euros, lo que supone más del 30 % de la producción anual.
Martínez confía en que «impere el sentido común» y «continúen las buenas relaciones comerciales» y, de darse realmente un embargo, «que hubiera una respuesta de la Unión Europea apropiada a las medidas».
Vino
Por su parte, el presidente de la cooperativa El Progreso, Jesús Julián Casanova, pone el foco en las consecuencias «negativas» que la propia guerra con Irán está ya teniendo en el comercio mundial y en el encarecimiento de los costes de producción.
«Hay unos costes en materia prima, en petróleo ya está incrementándose», subraya el presidente de la cooperativa vitivinícola, que dice que «al comercio lo que le gusta es la estabilidad y las buenas relaciones diplomáticas» y «la incertidumbre siempre es negativa».
En este sentido, vaticina que pueda repetirse una situación similar a la acontecida en 2021, con subidas en los precios de las materias primas.
Sobre el posible embargo, pide cautela para ver en qué quedan esas posibles medidas de Estados Unidos contra España: «llevamos un montón de tiempo, que las cosas se calientan mucho y luego ya no son tan duras».
Gobierno de Castilla-La Mancha
Y desde el Gobierno de Castilla-La Mancha han mostrado este miércoles su preocupación por la situación mundial y el «caos internacional» como consecuencia de la escalada bélica en Irán y Oriente Medio y por el posible impacto que ello pueda tener en España y en la región.
La consejera portavoz del Ejecutivo autonómico, Esther Padilla, ha asegurado que están «preparados», con los órganos de análisis creados al efecto como el observatorio de aranceles que se impulsó con motivo de la implantación de los nuevos aranceles por parte de Estados Unidos, para «tomar decisiones si hubiera que tomarlas».
Padilla ha señalado que el mercado estadounidense es «importante pero no determinante» para las exportaciones castellanomanchegas y ha apelado a estar «muy vigilantes» ante esta situación «volátil».
Aceite, carne y cereales
A nivel nacional, el gremio del aceite de oliva ha declinado hacer declaraciones por ahora aunque, a nivel empresarial, el grupo Dcoop ha avanzado que paraliza la operación para hacerse con todo el control de su filial en Estados Unidos, la compañía Pompeian, tras la amenaza de embargo a España.
La patronal cárnica español Anice ha mostrado su preocupación aunque, por el «momento», las declaraciones de Trump son «manifestaciones de carácter político cuyo alcance concreto debe clarificarse», mientras que el sector productor e industrial del cerdo ibérico ve «prematuro realizar valoraciones o anticipar impactos».
Y la asociación de comerciantes de cereales y de oleaginosas (Accoe) ha mostrado también su preocupación porque, si el gas y el petróleo se encarecen durante mucho tiempo, el «sobrecoste» se trasladará a toda la cadena agroalimentaria y crecerá la volatilidad en los mercados.