La llegada de los heridos del accidente ferroviario de Urda (Toledo) obligó a los profesionales sanitarios a reorganizar la atención hospitalaria y movilizar recursos para responder a la emergencia. Detrás del dispositivo asistencial estuvieron también trabajadores que acudieron a sus puestos fuera de su jornada habitual para colaborar en la atención a las víctimas.
Miguel Ángel Rodríguez, delegado de CSIF Sanidad Toledo y médico de Urgencias, fue el responsable de recibir a los pacientes en el Hospital Universitario de Toledo (HUT). Desde su experiencia directa, describe el impacto de una intervención que requirió la implicación de numerosos profesionales.
«Son momentos que dejan una profunda huella emocional, hay que subrayar la movilización de todos los recursos y de todos los trabajadores en la atención a los pacientes que incluso vinieron de sus casas para ayudar en lo que pudieran», relata en una nota de prensa del sindicato CSIF.
El médico explica que el aviso previo de los equipos de emergencia permitió preparar el servicio para la llegada de los afectados. Sin embargo, esa capacidad de anticipación se produjo en un contexto de presión asistencial que, según señala, ya condicionaba el funcionamiento de Urgencias.
«El preaviso de los equipos de emergencia hizo que diera tiempo a preparar el servicio de urgencias, siempre saturado de pacientes pendientes de ingreso, y se pudieron preparar espacios para la atención de estos heridos. Es un drama terrible que nos afecta a pesar de que estamos acostumbrados a situaciones de emergencia», afirma.
Pacientes con lesiones graves y necesidad de cirugía urgente
En el Hospital General Universitario de Ciudad Real (HGUCR), la médica de Urgencias y delegada de CSIF Nancy Vera se incorporó al servicio para colaborar en la asistencia a los afectados. Su testimonio recoge la gravedad de algunos de los cuadros clínicos que llegaron al centro y la necesidad de tratamientos especializados.
«Los momentos tan duros con la llegada de pacientes politraumatizados, con lesiones multisistémicas de gravedad variable, varios requirieron cirugía emergente y manejo especializado en cuidados intensivos. Es una tragedia que nos deja sensaciones horribles y que nos afecta de una manera difícil de explicar».
La respuesta sanitaria también contó con la participación de los delegados sindicales Alberto Rosales y Diego Araque, que se incorporaron al servicio del Hospital Mancha Centro de Alcázar de San Juan. Desde este centro, CSIF destaca la respuesta solidaria de la ciudadanía, especialmente por la afluencia de donantes de sangre tras el accidente.
CSIF destaca la movilización de los empleados públicos
La organización sindical ha puesto en valor el trabajo de los empleados públicos que atendieron a las víctimas desde los primeros momentos, tanto en la asistencia sanitaria como en las tareas de apoyo y coordinación.
El sindicato también destaca la actuación del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), que activó planes de contingencia para ampliar la capacidad asistencial, habilitar espacios de hospitalización, reforzar Urgencias y reorganizar la actividad programada para priorizar la atención a los posibles heridos.
La respuesta contó, además, con la colaboración de otras administraciones y comunidades autónomas, así como con efectivos de Geacam, Protección Civil, Policía Local, Tráfico y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, según recoge el comunicado.
CSIF subraya que la labor de los profesionales no termina con la primera respuesta a la emergencia. Su trabajo seguirá siendo necesario durante los próximos días para atender la recuperación de los heridos, acompañar a las familias, coordinar recursos y contribuir a recuperar progresivamente la normalidad.
