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domingo, 15 de marzo de 2026
Cuadro de Las Meninas de Velázquez. CC wikipedia
Cuadro de Las Meninas de Velázquez. CC wikipedia
Por el Archivo Histórico de la Nobleza - 15/03/2026 10:23 | Actualizado a 15/03/2026 10:25 - Toledo

El Archivo Histórico de la Nobleza en Toledo ha sacado a la luz el documento previo al testamento de Isabel de Velasco, una de las meninas del cuadro de Velázquez, y lo ha hecho con el fin de dar a conocer algo más de la vida de esta mujer, que murió muy joven, más allá de su presencia en una de las pinturas más conocidas.

Isabel de Velasco, que murió en 1659 con poco más veinte años, era hija de Bernardino López de Ayala y Velasco, conde de Fuensalida, y de Isabel de Velasco Benavides, dama de la reina Isabel, y fue menina de la reina Mariana de Austria desde 1649.


En el cuadro de Velázquez es la situada a la derecha de la infanta, en pie y vestida con basquiña de guardainfante, con un gesto que el pintor Antonio Palomino, autor del tratado ‘El museo pictórico y escala óptica’ publicado en el siglo XVIII, interpretó como intento de advertir a la infanta de la presencia de los reyes, reflejados en el espejo del fondo.

Sin embargo, su gesto admite múltiples lecturas y también puede ser una inclinación respetuosa, una reacción espontánea o simplemente un movimiento detenido por el tiempo pictórico, según la información que ha difundido en su web el Archivo Histórico de la Nobleza.

En la corte española del siglo XVII, las meninas eran jóvenes de familias nobles que ingresaban desde corta edad al servicio de una infanta o de la reina y cuya función iba más allá del simple acompañamiento ya que formaban parte de su entorno educativo, ceremonial y afectivo.

El jefe de difusión del Archivo de la Nobleza, Alejandro Sierra, ha explicado a EFE que el cuadro de Velázquez ha tenido muchísimos análisis y, además, el testamento de Isabel de Velasco ya se conocía desde los años 40 del siglo XX, cuando el marqués del Saltillo lo consultó y lo incluyó en una publicación, pero el objetivo del Archivo ahora, en el marco del Día de la Mujer, ha sido incidir en que las meninas fueron «personas reales, de carne y hueso, que tuvieron una existencia» y poner en valor los testamentos como fuente documental para conocer la mentalidad, en este caso, de una mujer.

El documento publicado por el Archivo en su web forma parte del archivo familiar del Ducado de Frías y fue otorgado por Isabel de Velasco a su confesor, fray Miguel de la Concepción, el 21 de octubre de 1659, un día antes de su muerte. Sirvió para que el padre de la joven redactara el testamento definitivo.

Se trata de un documento que refleja el universo espiritual, familiar y cortesano en el que vivió una menina al servicio de la reina en tiempos de Felipe IV, en el que se mezclan devoción religiosa, obediencia filial y vínculos afectivos en el interior del palacio.

Antes de morir, Isabel de Velasco ordenó donde quería ser enterrada y la celebración de mil misas por su alma y destinó dinero a conventos, causas de canonización, redención de cautivos y limosna.

Además, quiso que las joyas y objetos de valor se repartieran entre sus familiares más cercanos, y dejó un amplio margen de maniobra a su padre, al que abrió la posibilidad de hacer modificaciones.

También dio indicaciones para recompensar a algunos de sus sirvientes, entre ellos Marcela de Ulloa, guarda de damas de la reina, a quien lega una bacía y un jarro de plata y que también aparece en el cuadro de Velázquez, y Diego Ruiz, también guarda de damas, a quien deja un objeto de plata y que podría ser otra de las personas que aparece en el cuadro y que no ha sido identificado.

Sierra ha recalcado la idea de «dar a conocer que esta mujer existió y que dejó testimonios documentales de su vida, como su testamento, que nos permite conocer algunos aspectos de su vida y personalidad, así como las relaciones interpersonales que marcaron su vida, un limitado universo circunscrito al entorno cortesano»

Enclm/Efe

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