miércoles, 12 de agosto de 2026
La toledana Patricia Morales vivió el terremoto en el Eje Cafetero junto con su familia.
La toledana Patricia Morales vivió el terremoto en el Eje Cafetero junto con su familia.
"Dijimos: 'Es un terremoto', la cama estaba bailando" - 12/08/2026 12:13 | Actualizado a 12/08/2026 12:17 - Toledo

«Es muy impactante que la calle se mueva tanto, te sientes un flan, nos abrazamos los tres… no terminaba nunca«. Es el testimonio de Patricia Morales, toledana de vacaciones con su familia en Colombia; al igual que Javier Jiménez, que estaba junto con seis amigos toledanos en su hotel cuando «empezó a vibrar la habitación un montón, los espejos se empezaron a mover, el cabecero, las lámparas, los muebles, todo», y tuvieron que evacuar de urgencia las instalaciones.

Testimonios de quienes han vivido en primera persona este duro terremoto que ya deja más de 250 muertos y cerca de 200 desaparecidos, que sobre todo afectó al Eje Cafetero del país sudamericano, con las ciudades de Cali y Pereira como las más afectadas.


«Dijimos: ‘Es un terremoto’, la cama estaba bailando»

En el primer caso, Morales cuenta que el terremoto les pilló recién despertados en el hotel, justo en el pueblo más turístico del Eje Cafetero, en Salento. «La luz temblaba; no teníamos tiempo ni para preguntarnos qué pasaba. Oímos unos pitidos que venían de la televisión y, al instante, dijimos: ‘Es un terremoto’. La cama estaba bailando».

Sin tiempo para coger nada, bajaron en pijama y descalzos a la calle, más turistas y vecinos ya se congregaban allí. «Es muy impactante que la calle se mueva tanto, que te sientas un flan. Nos abrazamos los tres y duró un montón de rato, dicen que cuatro minutos, entiendo que cuatro minutos a la potencia de 7,4 o 7,6, pero no terminaba nunca«, relata.

Cuando por fin terminó, reconoce que quedaron «en shock, no puedes creer que te haya tocado vivir un terremoto, que estás de vacaciones y vayas a pasar por esa experiencia». Esta toledana explica que ya vivió un terremoto en Quito (Ecuador), pero fue cuando vivía en esa ciudad.

Se quedaron un rato en la calle; al poco, pudieron ir a por los teléfonos para avisar a la familia y, a continuación, se cambiaron y fueron a dar una vuelta por el pueblo, donde comenzaron a ver los destrozos creados por el terremoto, aunque, por fortuna, no hubo heridos en ese pueblo.

«Nos fuimos a recorrer el centro. Ahí ya vimos destrozos, tejas al suelo, mamposterías caídas, en la plaza había varios edificios con los tejados derrumbados…«, relata.

A lo largo del día fueron tomando conciencia de la gravedad de lo sucedido según iban llegando las noticias, aunque Morales reconoce que en su caso han sido «muy afortunados», porque a ellos no les ha faltado de nada y por fortuna pudieron salir del Eje Cafetero, a pesar de que esa jornada fue muy complicada incluso para encontrar algún local abierto para comer.

«Vimos que la gente estaba corriendo despavorida»

En el caso de Javier y sus amigos toledanos, se encontraban en Bogotá en el último día de su viaje después de haber recorrido Pereira, el Eje Cafetero, Medellín, Cartagena y Santa Marta.

Se encontraban en el hotel cuando ocurrió todo, sobre las 7:30 horas de la mañana: «Empezó a vibrar la habitación un montón, los espejos se empezaron a mover, el cabecero, las lámparas, los muebles, todo, pues a vibrar bastante. Nos pilló a todos por sorpresa. Salimos al pasillo para saber un poco qué pasaba. Vimos que la gente estaba corriendo despavorida. Nosotros, según vimos a la gente corriendo, bajamos por la salida de emergencia. Estábamos en un octavo. Evacuamos el edificio con las alarmas sonando de fondo«.

Después estuvieron más de media hora en un punto de encuentro hasta que pudieron regresar al hotel una vez que se había evaluado que el edificio no había sufrido ningún daño estructural.

«Volvimos al hotel, hicimos la maleta y nos fuimos al aeropuerto con mucha incertidumbre. No sabíamos si iban a cancelar el vuelo por la magnitud del terremoto. Empezamos a ver noticias de cómo había quedado Pereira y los alrededores, que el aeropuerto había empezado a cancelar vuelos», explica Javier Jiménez.

Por fortuna, su vuelo pudo salir a tiempo y pudieron regresar a España, donde ya «mucho más relajados» comenzaron a darse cuenta todavía más de la «magnitud de lo ocurrido en Colombia».

David Romero
David Romero

Periodista conquense. Redactor jefe de encastillalamancha.es. En este medio desde 2016. Escribo sobre política, medio ambiente, sucesos, economía…

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