El aspecto del cruce entre los paseos Circo Romano y Cristo de la Vega de Toledo está a punto de cambiar. La intervención proyectada por el Ayuntamiento de Toledo plantea una remodelación bastante más profunda que un simple reasfaltado: en el centro de la actuación aparecerá una microglorieta montable, se completarán las aceras, cambiará la señalización y se reorganizará parte del espacio.
La actuación llega a un punto en el que confluyen cinco ramales y donde el propio proyecto dibuja un diagnóstico poco favorable. La memoria del proyecto al que ha tenido acceso ENCLM, habla de un pavimento «muy deteriorado, agotado y fisurado».
Pero hay un problema que sobresale sobre el resto: la visibilidad. Según el documento técnico, el cruce entre el paseo Cristo de la Vega y la avenida Mas del Rivero presenta una visión muy limitada.
Y para los peatones la situación tampoco es la ideal: la falta de aceras pavimentadas obliga en algunos puntos a compartir espacio con los vehículos en la propia calzada.
Una pequeña rotonda para ordenar cinco ramales
La pieza que cambiará por completo la imagen del cruce será la nueva microglorieta urbana montable. No será una gran rotonda convencional, sino una solución pensada para ordenar los movimientos de los vehículos sin ocupar demasiado espacio.
El diseño contempla un islote central de unos seis metros, incluido su bordillo montable, rodeado por una calzada anular de 6,50 metros. En el perímetro se proyectan aceras con una anchura de dos metros.
Para llegar a esa nueva configuración habrá que levantar y rehacer una parte importante del entorno. Se fresará el asfalto existente, se renovará la capa de rodadura y en las nuevas zonas de calzada se ejecutarán diferentes capas de zahorra y mezcla bituminosa. En definitiva, no será simplemente pintar una rotonda sobre el firme actual.
La intervención incluirá además la demolición de algunos bordillos y pavimentos actuales, la ejecución de nuevas aceras y la creación del islote central con hormigón semipulido.
Más sitio y más seguridad para caminar
Uno de los cambios más visibles estará en los recorridos peatonales. El proyecto contempla completar y renovar los acerados de la zona y prestar especial atención a los pasos de peatones.
Los desniveles existentes en pasos y accesos a garajes deberán sustituirse por rampas y tanto los registros como los alcorques tendrán que quedar enrasados con el nuevo pavimento. Además, los itinerarios peatonales se diseñan con una pendiente longitudinal máxima del 6%.
También cambiará la señalización. Se repintarán las marcas necesarias para el funcionamiento de la microglorieta y se señalizarán pasos de peatones, símbolos y plazas de aparcamiento mediante elementos horizontales y verticales.
Los setos también desaparecerán del cruce
La actuación no se queda en el asfalto. La vegetación tendrá un papel importante, precisamente porque parte de ella está detrás del problema de visibilidad que recoge el proyecto.
Las mediciones contemplan retirar unos 30 metros de seto de ciprés arizónico, además de talar y destoconar dos árboles considerados enfermos o secos.
La desaparición de esos ejemplares irá acompañada de nuevas plantaciones. El presupuesto contempla siete nuevos árboles de la variedad Pyrus calleryana ‘Chanticleer’, distribuidos en nuevos alcorques.
Estos alcorques tendrán unas dimensiones previstas de dos por dos metros, y la actuación incluirá además la renovación del terreno y una nueva instalación de riego enterrado.
¿Qué pasará con el tráfico mientras duren las obras?
Los trabajos tendrán inevitablemente incidencia en el día a día de la zona, aunque el proyecto intenta evitar un cierre prolongado de la circulación.
La previsión es dividir la intervención en pequeños tramos, trabajar por medias calzadas siempre que sea posible y mantener tráfico alternativo durante determinadas fases. La documentación incluso establece que, cuando sea viable, deberán ejecutarse primero las aceras para que los peatones dispongan de un recorrido antes de que las máquinas entren de lleno en la calzada.
Los recorridos provisionales para peatones tendrán que ser lo más cortos posible, estar balizados y contar con pasarelas o protecciones cuando exista desnivel.
Dos meses y casi 100.000 euros
Sobre el papel, la transformación será rápida. El proyecto fija un plazo de ejecución de dos meses desde la comprobación del replanteo y establece un año de garantía una vez recibidas las obras. El presupuesto general previsto asciende a 99.979,90 euros.
