El debate sobre la colocación de la bandera LGTBI en el Ayuntamiento de Toledo ha tomado un giro inesperado tras la última Junta de Portavoces celebrada este martes. Hasta ahora, el equipo de Gobierno operaba bajo un acuerdo verbal entre PP y Vox, que estipulaba que cualquier decisión debía ser aprobada por unanimidad en dicho órgano. Sin embargo, la vicealcaldesa y portavoz del Grupo Municipal de Vox, Inés Cañizares, ha decidido obviar esta norma, proponiendo que la resolución se tome por mayoría, lo que altera por completo la dinámica política municipal.
En dicho encuentro, representantes del PP, PSOE e IU se mostraron a favor de la instalación de la enseña arcoíris en la fachada municipal, mientras que Vox votó en contra como ha ocurrido en años anteriores.
Sin embargo, lo que parecía un trámite con amplio respaldo político se frenó en seco cuando el portavoz del Partido Popular, José Manuel Velasco, tras conocer el desenlace de la votación y el nuevo posicionamiento de Vox, manifestó que debía «pensárselo y consultar» antes de materializar la decisión.
El hartazgo de Vox ante el «escudo» popular
La clave de este bloqueo reside en el cambio de postura de Vox. La vicealcaldesa de Toledo, Inés Cañizares, que presidia la Junta de Portavoces por la ausencia del alcalde, ha facilitado que la bandera pueda colgarse sin el consentimiento de su grupo, eliminando el requisito del consenso total que hasta la fecha servía de freno.
Fuentes consultadas por este medio dentro del Grupo Municipal de Vox han justificado esta decisión por una cuestión de estrategia política: el hartazgo ante la actitud del Partido Popular.
Según estas fuentes, los populares han utilizado históricamente a Vox como «excusas» para evitar tomar la decisión de colgar la bandera LGTBI en la fachada.
«El PP siempre se está escudando en nosotros y nunca se ha mojado», señalan desde Vox, justificando que, al permitir la votación por mayoría, han forzado a sus socios de gobierno a salir de su zona de confort y a definir su postura real sin poder escudarse en la falta de unanimidad.
Sorpresa en el PP por el cambio sin una comunicación previa
La maniobra ha sido recibida con sorpresa y enfado en las filas populares. Según han trasladado fuentes del PP a este medio, la decisión de la vicealcaldesa no fue comunicada previamente al partido.
Dentro del PP consideran este movimiento como un acto de deslealtad por parte de Inés Cañizares, recordando que fue ella misma quien solicitó al inicio de la legislatura el acuerdo de gestión que ahora ha quedado en entredicho.
Ahora, todas las miradas están puestas en este miércoles, que será cuando el PP tome una decisión sobre cómo gestionar esta patata caliente. La formación que lidera Carlos Velázquez se encuentra ante un dilema de difícil solución: o asume el coste político de ceder ante una medida que Vox ha decidido desbloquear, o mantiene su negativa arriesgándose a quedar en evidencia frente al resto de la corporación.
