Este martes, la ciudad de Toledo amanece con sonidos e imágenes que no se daban desde el mes de junio. Las ruedas de las mochilas golpean las empedradas calles de casco histórico y los niños y niñas, algunos con caras serias y otras de felicidad -aunque en todas se atisba sueño-, vuelven al colegio de la mano de sus familiares.
Un total de 382.191 alumnos regresan a las aulas en Castilla-La Mancha, muchos de ellos en la provincia toledana, aunque los hay que tienen algo más de margen porque este ocho de setiembre es festivo local en algunos puntos; es el caso de Talavera de la Reina, que hoy celebra la Virgen del Prado, y de Albacete, que conmemora el día de la Virgen de Los Llanos.
ENCLM habla con varios padres y madres a las puertas del colegio público San Lucas y María, en el casco de la capital regional.
Hay vivencias de todo tipo, tanto estudiantes que contaban las horas para que llegara este 8 de septiembre y poder ver a sus amigos, y otros que no tenían ninguna gana de recuperar la rutina.

Foto: ENCLM/Rebeca Arango
«No han dormido de la ilusión que tenían»
La madre de Olivia, una niña de dos años que comienza primero de Infantil, asegura que su pequeña está contenta, con ganas de empezar. «No le va a extrañar tanto este ambiente, ella ha ido antes a una escuela infantil y conoce qué es estar fuera de casa».

Foto: ENCLM/Rebeca Arango
En la entrada del alumnado de Primaria se da una escena curiosa. Dos niños salen prácticamente corriendo para saludar a unos profesores y entrar al centro. Sus familiares los llaman y los recuerdan que se iban sin darles un beso. «Tenían tantas ganas que se olvidaban de despedirse de nosotros», cuenta el padre, y reconoce que «ayer durmieron mal porque querían volver».
Y el progenitor de otro alumno, de Rafael, que empieza el último año de infantil, cuenta que al niño «le gusta estar más en el colegio que en casa. Quería que viniéramos a las 08:15″, comenta entre risas.
Por su parte, Aicha, otra madre, cuenta que vive con algo de «ansiedad» la vuelta al colegio. Su niño es autista, «no le gusta el ruido, la situaciones diferentes, pero tenía ganas de ver a sus amigos». Explica que aunque no es un cole especializado en niños con TEA o con otras necesidades especiales, los profesores «están super implicados, las aulas cuentan con pictogramas y se vuelcan con los problemas personales».

Foto: ENCLM/Rebeca Arango
185 arrancan el curso en el colegio Lucas y María
La directora, Elena Cabeza, que es su primer año asumiendo la principal responsabilidad en el centro educativo, cuenta que aunque en el día de inicio de curso hay «barullo» y «jaleo», pues «los padres llegan con dudas», la jornada suele estar «tranquila, siempre con mucha ilusión y muchas ganas».
Lo dice con la sabiduría de quien lleva casi dos décadas en el mismo colegio, educando a las futuras generaciones. Ensalza el compromiso del Lucas y María con la igualdad, la convivencia y el respeto a los demás. «Somos un centro inclusivo», se enorgullece, en el que, además, cohabitan alumnos y alumnas de unas 25 nacionalidades.
Mostrando el patio; los pasillos, cuyas paredes están decoradas con trabajos de alumnos de años anteriores; el comedor; y diferentes aulas; Cabeza explica a este digital que en del actual curso hay matriculados 185 alumnos -aunque la cifra podría aumentar en las próximas semanas-, y que cuentan con 22 profesores y una auxiliar técnico educativo (ATE).
Las ratios son de máximo 22 estudiantes en los cursos de Educación Infantil y 25 en Primaria. De cara al curso han tenido que desdoblar el grupo de quinto de Primaria, si bien lo habitual es que haya una línea por curso.

Foto: ENCLM/Rebeca Arango
Gloria y Daniel, profesores de primaria, cuentan que este primer día va a servir para conocer al alumnado. «Nos cuentan qué tal el verano, vemos sus intereses, cómo funciona cada grupete…». Similar objetivo es el que tiene ‘Suso’, profesor de sexto, que se estrena en este colegio y que detalla que a los chavales les suele gustar educación física, conocimiento del medio y matemáticas.

Foto: ENCLM/Rebeca Arango
Paseando por el colegio nos encontramos con los alumnos de segundo de Infantil, que tienen entre tres y cuatro años. En el pasillo, la tutora les muestra cuál es la percha en la que tienen que colgar sus pertenencias, cada una con una foto y el nombre de los menores. Les reúne en la puerta del aula y los pequeños, con expectación, esperan a que se abra la puerta del lugar en el que pasarán todo el curso.

Alumnado conociendo su aula. Foto: ENCLM/Rebeca Arango
Entran con decisión, muchos con sonrisas, pero uno de ellos se queda fuera, rezagado, llorando.
«A algunos les cuesta entrar porque se están separando de sus madres, pero te acercas, les hablas, les tranquilizas, y la cosa mejora», termina la directora.
