Un estudio liderado por investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC-CSIC, UCLM, JCCM), con sede en Ciudad Real, ha identificado los factores asociados al riesgo de ataques del lobo al ganado en dos zonas españolas de reciente recolonización, La Rioja y Guadalajara, y ha constatado que estos varían en función de la escala espacial y del sistema ganadero.
El trabajo, publicado en la revista científica Biological Conservation, ha analizado los registros oficiales de daños atribuidos al lobo entre 2016 y 2024 y ha combinado información sobre ecología, orografía, usos del suelo y distribución del ganado para determinar dónde se concentra la depredación.
Guadalajara, ataques al ganado bovino
Los resultados de la investigación, consultados este miércoles por EFE, se centran en dos territorios con características ganaderas diferentes: La Rioja, donde predominan los daños sobre el ganado ovino, y Guadalajara, donde la mayor parte de los daños corresponde al ganado bovino.
Los investigadores han observado además una evolución temporal diferente entre ambas zonas.
Disponibilidad de agua
En Guadalajara, el riesgo estuvo relacionado principalmente con la altitud, la disponibilidad de agua y, en los años en los que se dispuso de estos datos, con la densidad de ganado bovino.
A escala local, los factores asociados a los ataques estuvieron más relacionados con las características del paisaje y con la distribución y localización del ganado.
En esta provincia, el riesgo aumentó con la proximidad a los lugares de reproducción y con la altitud, mientras que disminuyó en las zonas con mayor presencia de superficies antropizadas.
Los investigadores señalan que estas diferencias pueden estar relacionadas con la especie ganadera predominante, pero también con otros elementos ambientales y de gestión, como la disponibilidad de presas silvestres y las características del territorio.
El estudio plantea que la identificación de las zonas con mayor probabilidad de sufrir daños puede ayudar a anticiparse al conflicto en áreas de expansión del lobo y a orientar las medidas de prevención hacia los lugares donde puedan resultar más necesarias.
En este sentido, los autores proponen avanzar hacia estrategias de gestión adaptativas e integradas que combinen las compensaciones económicas por los daños con medidas preventivas, asistencia técnica y participación de los ganaderos.
Programas de compensación
También plantean que los programas de compensación puedan prestar especial atención a los municipios donde los daños sean persistentes o el riesgo sea elevado, al tiempo que se fomenta la adopción de medidas preventivas.
El trabajo concluye que conocer la distribución espacial del riesgo, además del número de ataques registrados, puede contribuir a optimizar los recursos destinados a la prevención y a facilitar la coexistencia entre la conservación del lobo y la actividad ganadera.
