jueves, 13 de agosto de 2026
Las Tablas de Daimiel, en la provincia de Ciudad Real. Foto: Rebeca Arango.
Las Tablas de Daimiel, en la provincia de Ciudad Real. Foto: Rebeca Arango.
De 1.500 hectáreas encharcadas a 850 - 13/08/2026 09:58 - Daimiel

El agua comienza a retroceder en Las Tablas de Daimiel después de la importante recuperación experimentada durante la pasada primavera. El Parque Nacional mantiene a comienzos de agosto alrededor de 850 hectáreas inundadas, unas 650 menos que las 1.500 hectáreas que llegó a alcanzar meses atrás.

Esto supone que, desde su máximo primaveral, el humedal ha perdido alrededor del 43% de la superficie que permanecía encharcada, un descenso que coincide con las altas temperaturas y la elevada evaporación propia de los meses de verano.


El director del Parque Nacional, Carlos Ruiz de la Hermosa, ha explicado a EFE que la última estimación disponible, correspondiente al pasado 1 de agosto, sitúa la superficie inundada «del orden de unas 850 hectáreas».

Ruiz de la Hermosa ha reconocido que los niveles están descendiendo «lógicamente» por las condiciones propias de esta época del año, aunque ha defendido que las cifras continúan siendo positivas. En este sentido, ha considerado que se trata de «un buen dato de inundación para el espacio protegido teniendo en cuenta que es pleno verano».

El retroceso se produce después de que Las Tablas vivieran durante la primavera una de sus mejores situaciones hídricas de los últimos años. El espacio protegido llegó a contar con unas 1.500 hectáreas cubiertas por el agua, prácticamente el máximo que actualmente puede alcanzar.

Aunque el parque dispone teóricamente de unas 1.750 hectáreas de superficie máxima inundable, la acumulación de vegetación y la colmatación registrada durante años de sequía han reducido en la práctica esa capacidad a alrededor de 1.500 hectáreas, una extensión que ya se alcanzó durante el pasado mes de marzo.

El Gigüela, clave en la recuperación

Buena parte de esa recuperación se produjo gracias a las aportaciones del río Gigüela, que por tercer año consecutivo consiguió llevar agua superficial hasta el Parque Nacional.

Las entradas comenzaron el pasado 11 de febrero y los caudales permitieron aumentar progresivamente la lámina de agua y conectar diferentes zonas del humedal.

La mejora hídrica también se ha dejado notar en la fauna. El último censo de aves nidificantes refleja una temporada especialmente positiva para distintas especies acuáticas y varios máximos históricos.

Destaca especialmente el pato colorado, una de las especies emblemáticas de Las Tablas, del que se han estimado entre 1.600 y 1.700 parejas reproductoras, el mejor resultado registrado desde que comenzó la serie histórica en 1980.

Sin aportaciones del acuífero

Sin embargo, el buen comportamiento de las aportaciones superficiales no resuelve uno de los principales problemas estructurales del Parque Nacional: la ausencia de aportaciones de agua subterránea.

El acuífero que históricamente alimentaba de forma natural Las Tablas continúa afectado por décadas de extracciones de agua, principalmente vinculadas al regadío.

Un reciente estudio financiado por la Diputación de Ciudad Real sobre las masas de agua subterráneas de la provincia advierte de que el conocido como Acuífero 23 podría superar en menos de una década la situación crítica alcanzada en 1995 si se mantienen los actuales niveles de extracción.

Según los cálculos del informe, el nivel medio del acuífero que alimenta Las Tablas se encuentra actualmente unos 17 metros por debajo del registrado en la década de 1970.

Teniendo en cuenta que cada metro de descenso supone aproximadamente 125 hectómetros cúbicos de agua almacenada, el déficit acumulado rondaría los 2.125 hectómetros cúbicos, una situación que continúa condicionando el futuro de Las Tablas pese al respiro que las aportaciones del Gigüela han proporcionado durante los últimos meses.

Enclm/Efe

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