La cooperativa Pistamancha ha iniciado una nueva etapa tras la celebración de su Asamblea General en sus nuevas instalaciones de Membrilla (Ciudad Real), donde los socios aprobaron la renovación de varios cargos del Consejo Rector y analizaron los retos de futuro de una entidad que se ha convertido en una de las principales referencias del sector del pistacho en Castilla-La Mancha.
La principal novedad ha sido la elección de Irene Campillo como nueva presidenta de la cooperativa, junto a Pedro Bellón como tesorero y un nuevo secretario. La nueva dirección afronta esta etapa con el objetivo de seguir impulsando el crecimiento de una organización que agrupa actualmente a 86 socios procedentes de distintas provincias de Castilla-La Mancha y Andalucía.
Durante la Asamblea también se rindió homenaje a las personas que han formado parte de los órganos de gobierno de la entidad durante los últimos dieciséis años. Su trabajo ha permitido transformar una iniciativa pionera en una cooperativa moderna, profesionalizada y preparada para responder al auge que vive actualmente el cultivo del pistacho.
Más de 1.200 hectáreas de pistacho
Los socios de Pistamancha cultivan en conjunto alrededor de 1.200 hectáreas de pistachero, una superficie que continúa aumentando y que podría alcanzar las 1.500 hectáreas en los próximos dos años gracias a nuevas incorporaciones y a la entrada en producción de nuevas plantaciones.
Este crecimiento refleja el interés creciente que despierta el pistacho entre los agricultores de la región, donde este cultivo se ha convertido en una alternativa cada vez más atractiva por su adaptación a las condiciones climáticas de Castilla-La Mancha y sus perspectivas de rentabilidad.
Una inversión de 5,2 millones de euros
Uno de los principales hitos alcanzados por la cooperativa ha sido la puesta en marcha de su nueva planta de procesado de pistacho en Membrilla, una infraestructura que ha supuesto una inversión superior a los 5,2 millones de euros.
Las instalaciones, situadas junto a la Autovía de Andalucía, están consideradas entre las más modernas de Europa para este tipo de producción. Actualmente tienen capacidad para procesar unas 450 toneladas anuales de pistacho seco, aunque podrán ampliar su actividad prácticamente hasta el doble conforme aumente la producción de los socios.
Según explicó el nuevo tesorero, Pedro Bellón, la planta permitirá mejorar la calidad del producto, optimizar los costes de procesado y aumentar la rentabilidad de las explotaciones gracias a una mayor eficiencia y economía de escala.
Compromiso con la sostenibilidad y la innovación
La práctica totalidad del pistacho comercializado por Pistamancha cuenta con certificación ecológica, una característica que se ha convertido en una de las señas de identidad de la cooperativa.
Además, la entidad participa en distintos proyectos de investigación relacionados con el aprovechamiento de subproductos del pistacho, la reducción de la huella de carbono y la mejora de la sostenibilidad de las explotaciones agrarias.
En paralelo, trabaja para obtener nuevas certificaciones internacionales de calidad y seguridad alimentaria, entre ellas Bio Suisse e IFS Food, que permitirán reforzar su presencia en mercados internacionales y abrir nuevas oportunidades comerciales.
Un proyecto estratégico para el sector regional
Pistamancha forma parte de Domo Pistachio, una cooperativa de segundo grado que integra a ocho entidades productoras de Castilla-La Mancha. Esta alianza permite concentrar la oferta, mejorar la comercialización y fortalecer la posición del pistacho regional en los mercados nacionales e internacionales.
La producción conjunta de este grupo ha superado esta campaña las 1.400 toneladas, consolidando a Castilla-La Mancha como uno de los principales territorios productores de pistacho de España.
La nueva dirección ha trasladado un mensaje de confianza a los socios, destacando que la cooperativa afronta el futuro con unas instalaciones de referencia, una estructura técnica consolidada y una estrategia centrada en la calidad, la sostenibilidad y la innovación.
Con estos mimbres, Pistamancha encara una nueva etapa con la vista puesta en seguir creciendo y contribuir al desarrollo de uno de los cultivos que más expectativas está generando en el campo castellanomanchego.
