Fue visible desde 500 kilómetros de distancia

Vídeo: una bola de fuego tan brillante como la Luna llena surca el cielo de CLM

La roca que originó esta bola de fuego entró en la atmósfera a unos 54.000 kilómetros por hora sobre el suroeste de la provincia de Ciudad Real y se desintegró cuando estaba a solo 38 kilómetros de la superficie

La bola de fuego fue visible hasta de 500 kilómetros de distancia.

El complejo astronómico de ‘La Hita’ (Toledo) ha registrado la entrada de una roca a gran velocidad en la atmósfera terrestre que provocó un gran bola de fuego que atravesó parte de la provincia de Ciudad Real y que se ha podido ver desde distintos puntos de Castilla-La Mancha y Andalucía, aunque también desde Madrid y Castellón.

La bola de fuego, que se divisó sobre las 20:33 horas de este sábado, pudo ser grabada por los detectores que la Red de Bólidos y Meteoros del Suroeste de Europa opera en el Complejo Astronómico de ‘La Hita’, según ha informado en un comunicado.

 

Estos detectores trabajan en el marco del Proyecto SMART que tiene como objetivo monitorizar de forma continua el cielo con el fin de registrar y estudiar el impacto contra la atmósfera terrestre de rocas procedentes de distintos objetos del Sistema Solar.

También ha sido grabada por los detectores que esta misma red de investigación tiene instalados en los observatorios de Calar Alto (Almería), Sierra Nevada (Granada), La Sagra (Granada) y Sevilla.

El fenómeno ha sido analizado por el investigador responsable del Proyecto SMART, el astrofísico José María Madiedo, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), que ha permitido determinar que la roca que originó esta bola de fuego entró en la atmósfera a unos 54.000 kilómetros por hora sobre el suroeste de la provincia de Ciudad Real.

Tan brillante como la Luna llena

Debido a esta elevada velocidad, el rozamiento con el aire hizo que la roca se volviese incandescente a una altura de unos 77 kilómetros sobre el nivel del suelo, generándose así una bola de fuego casi tan brillante como la Luna llena.

Fue precisamente la gran luminosidad de la bola de fuego, que avanzó en dirección noreste y se extinguió, finalmente, a una altitud de unos 38 kilómetros sobre Ciudad Real, lo que provocó que el fenómeno pudiera verse desde más de 500 kilómetros de distancia.

La roca se desintegró totalmente en la atmósfera, por lo que ningún fragmento consiguió llegar al suelo.