Acabó ganando al Mérida

2-1: el Talavera sufrió al final solo por una roja muy torpe de Óscar Santiago

Solo el Talavera hizo méritos para ganar. Su segundo tanto llegó tras un contraataque precioso, pero una patada absurda de Óscar Santiago le hizo sufrir en el último suspiro

Lance del partido entre el Talavera y el Mérida

La primera parte del partido entre el Talavera y el Mérida fue floja, en la que primó el respeto mutuo y el mal juego por ambas partes.

Por los de Fran Alcoy, quizá pecaron de prudencia en ese tiempo, empeñados en no fallar, en no perdonar, para sumar así un punto al menos en los primeros 45 minutos. Por su parte, el Mérida se ceñía a los balones largos y a una oportunidad que no llegaba.

A pesar de esa mencionada prudencia talaverana, Expósito y Zamorano dispusieron de sus ocasiones en la primera parte, en la que la tónica era el descontrol por ambos equipos; ninguno dominaba la pelota. Con 0-0 se llegaba al descanso.

El Talavera intentaba llegar pero sin peligro. Hasta que en el minuto 64 un ex del Talavera, Mario Gómez, cortaba un balón con la mano, provocando el penalti que transformaría Pablo Aguilera. El partido se le ponía de cara al Talavera.

Lo mejor vendría en el último tramo del partido, ya que hasta entonces había sido un «truño». Empezando por el 2-0, un primor de contrataataque, que empezó en Diarra y acabó primeramente en el pase la muerte de Expósito y la definición de alta escuela de Pablo Aguilera, a la carrera, en un «gesto técnico» de «crack». Faltaban 7 minutos para el final.

Pero es el Talavera de este año, que se empeza en sufrir. Así, solo un minuto después, un patadón, enorme y grosero por innecesario- de Óscar Santiago a un rival fue sancionado con una tarjeta roja justísima. Y eso que Santiago se iba tan tranquilamente a su portería, como si no hubiera hecho nada. Y protestó… «Otra vez ha salido la cabra Margarita», dijo Fran Alcoy al término del partido. «Jugadas como esa nos llevaron a ser últimos», añadió.

Cuando maldita falta que hacía que el Talavera sufriera de forma tan gratuita… Este fue el partido de los «ex». Si el penalti a favor del Talavera llegó tras un regalo en forma de manita de un ex del Talavera, Mario Gómez, el Mérida acortaría distancias por medio de otro exblanquiazul, Miguel Ángel Espinar, que pedía ostensiblemente perdón tras marcar el 2-1, más listo que el hambre para aprovechar un rechazo, de certero latigazo al centro de la portería que se le coló a Barbero.

De ahí al final, sufrimiento máximo del Talavera, pero la sangre no llegó al río.