La Marca Producto Cooperativo, una iniciativa puesta en marcha por Cooperativas Agro-alimentarias a nivel nacional, suma ya a siete cooperativas de Castilla-La Mancha para marcar sus productos como un elemento diferenciador de calidad pero pensando también en el consumidor.
Estas son las cooperativas
Así lo ha indicado el director general de Cooperativas Agro-alimentarias de Castilla-La Mancha, Juan Miguel del Real, que ha detallado que estas cooperativas son tres del sector del vino, como Bodegas Cristo de la Vega de Socuéllamos, bodega Yuntero de Manzanares y el grupo Dcoop-Vinos Baco.
Además, en aceite de oliva las cooperativas que participan en esta iniciativa son Colival de Valdepeñas y Covicar de Almodóvar del Campo; mientras que las dos restantes pertenecen al sector de las frutas y hortalizas y son Neofungi en Villalgordo del Júcar y Coopaman en Las Pedroñeras.
«También hay otras cooperativas que están finalizando el proceso de integración«, ha señalado Del Real, que ha remarcado que la intención es la de «marcar un elemento de diferenciación tanto en la calidad como en el precio pero también de cara al consumidor para que sepa que ese producto proviene de una cooperativa y, directamente, de los agricultores».
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Apuesta por el medio rural
Asimismo, es una apuesta por el medio rural, «por el producto auténtico, por el producto natural, por la garantía de origen y por el arraigo al territorio, que son elementos de sostenibilidad que ahora mismo el consumidor sabemos que valora mucho y lo que queremos es que tenga ese elemento de diferenciación a la hora de hacer el acto de compra».
Se trata de un proyecto que está desarrollando Cooperativas Agro-alimentarias a nivel nacional y en el que Castilla-La Mancha participa «de forma muy activa» para «intentar poner en marcha» este sello identificativo del producto cooperativo, «sobre todo pensando mucho en el consumidor».
Así, Del Real ha manifestado que este sello sirve para que cuando el consumidor vaya a comprar un producto de alimentación a cualquier gran superficie comercial pueda identificar los productos agroalimentarios con procedencia de una cooperativa.
Los valores del cooperativismo
«Lo que queremos trasladar son los valores del cooperativismo, la forma de hacer empresa, la garantía de origen, la autenticidad del producto y que son productos directamente del campo a la mesa», ha indicado, para agregar que es una estrategia en la que están participando también cooperativas de toda España.
Una iniciativa que ya se ha lanzado por lo que son más de mil establecimientos en grandes superficies de todo el país –Carrefour, Eroski, Alcampo, Ahorramás y Caprabo– en donde se ha empezado en esta campaña con publicidad y con «con mucha difusión, sobre todo en punto de venta».
La esencia del producto cooperativo
Estas siete cooperativas han señalado la razón por la que han decidido formar parte de esta Marca Producto Cooperativo. Así, para la gerente de la Cooperativa Crisve de Socuéllamos, María José Moreno, formar parte de esta iniciativa significa «un empuje» a nivel comercial. «Las cooperativas estamos haciendo desde hace muchos años unos productos muy buenos y acceder a este sello es una forma de visibilizarnos más».
Esta cooperativa se fundó en 1955 con unos 25 miembros y acaba de cumplir 70 años. Siempre ha sido una bodega de vinos y este año ha recogido unos 68 millones de kilos. Entre los mercados con los que trabaja están Alemania, Francia, Italia, Portugal, Canadá, Brasil o Argentina.
La directora de marketing de Bodegas Yuntero, María Teresa Galván, ha señalado que la entrada de esta cooperativa vitivinícola en esta iniciativa se debe a que comparte «totalmente» la esencia del producto cooperativo. «Al final es devolver al territorio lo que el territorio nos da por lo que va en nuestro ADN y se pone en valor el trabajo que se hace en las cooperativas».
Bodegas Yuntero se creó en 1954, fruto de la unión de 102 viticultores para poder defender sus derechos frente a la especulación que había en aquellos años, para después irse asociando con otras cooperativas pequeñas de la zona, siempre por absorción, hasta llegar hoy en día a mil socios. Este año ha producido 140 millones de kilos de uva, siendo la primera bodega en Castilla-La Mancha que apostó por la agricultura ecológica en 1992.
«Para nosotros supone trasladar la identidad de nuestro producto, el origen y la trazabilidad, intentando que el consumidor diferencie nuestro producto de otros que están en los mercados», apunta de su lado el presidente de Dcoop-Vinos Baco, Ángel Villafranca, quien cree que la Marca Producto Cooperativo «nos traslada a los orígenes, a la tierra, a la gente y a las personas».
La cooperativa comenzó su andadura allá por 1995 en Alcázar de San Juan y agrupa a más de 9.000 agricultores de Castilla-La Mancha. En un año normal produce en torno a 180 millones de litros de vino y mosto, y su mercado principal es la Unión Europea, aunque también están en Japón, Corea del Sur o China.
Colival es otra de las cooperativas castellanomanchegas que se ha unido a la Marca Producto Cooperativo y su gerente, Consoli Molero, ha apuntado que la adhesión a esta iniciativa viene porque supone «un sello de calidad» que garantiza el valor en el producto corporativo que produce, en este caso es el aceite. «Al fin y al cabo la marca es un prestigio», ha añadido.
La cooperativa nació en 1970 por un grupo muy pequeño de agricultores –18 socios– y en la actualidad forman parte de la misma 880 familias. «Teníamos una producción muy pequeña de un millón de kilos de aceituna y ahora mismo el récord lo tenemos en 15 millones», ha indicado, para agregar que cada vez están creciendo más gracias a los agricultores».
Poner en valor la identidad de la cooperativa
Por su parte, el gerente de Covicar, Miguel Gasca, ha señalado que para la cooperativa el estar incluida en este sello significa poner en valor la identidad de la cooperativa. «Es poner en valor que los productores son los que, a través de la cooperativa, elaboran sus propios productos, los distribuyen y los comercializan; y es poner en valor «esa cercanía y esa sostenibilidad».
Covicar se fundó en el año 1961 como almazara cuando 50 agricultores de Almodóvar del Campo se unieron para procesar su aceituna en común, elaborar el aceite y comercializarlo. Cuenta con una producción media de unas 2.400 toneladas al año, que vende principalmente al mercado exterior, sobre todo al italiano, al francés y al estadounidense.
Desde Neofungi, su gerente, Sergio Pinto, afirma que para esta cooperativa situada en Villalgordo del Júcar participar en la Marca Producto Cooperativo es una oportunidad de dar a conocer «las buenas prácticas» que vienen de la unión de este tipo de organizaciones. «Creemos que cuando pasen los años se va a dar muchísimo más valor a lo que es la unión y a lo que es la cooperativa».
Neofungi nació hace 16 años de la unión de Champinter y Marcajuar, que llevaban ya 40 años en el mercado, pasando con la formación de esta cooperativa de ser competencia a ser socios y a lograr la mayor producción de champiñón que hay «ahora mismo» en la Península Ibérica, al producir 30 millones de kilos anuales exportando a países como Portugal, en Francia, Marruecos o Italia.
Finalmente, el gerente de Coopaman, David Rodríguez, entiende que la Marca Producto Cooperativo defiende los valores de esta cooperativa que son «distintos de los de un fondo de inversión» aportando «negocio en el terreno».
Coopaman, con 40 años de historia, alcanza una producción anual de más de 10 millones de kilos de ajo, siendo el 80% del ajo que produce morado con origen IGP Ajo de Las Pedroñeras. Últimamente está comercializando también cebolla y el pasado año alcanzó 1,5 millones de kilos con la intención de llegar este año a los dos millones.