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miércoles, 5 de octubre de 2022
Tras las palabras de la ministra - 10 diciembre 2018

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha insistido en marcar diferencias con la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, cinco días después de que afirmara que, si de ella dependiera, prohibiría la caza, y en un acto celebrado en la localidad conquense de Minglanilla ha avisado al Ejecutivo de Pedro Sánchez: «Si el Gobierno de España tiene la tentación de tocar o atacar a este sector, nos van a tener enfrente».

Según el presidente autonómico, la caza «tiene que ver con todo» en la región, no sólo por ser «una actividad rentable», sino porque Castilla-La Mancha es «la gran zona de cacería de toda España».


García-Page ha valorado el papel que la caza juega desde el punto de vista económico y medioambiental en la región y ha recordado que su práctica se realiza «conforme a la ley» y a diversos planes cinegéticos autonómicos que, además, funcionan a modo de garantía medioambiental.

La sostenibilidad «empieza por el agua»

En este punto, García-Page también ha tenido palabras para defender el agua en la comunidad autónoma, apelando al Gobierno nacional a que si, de verdad «predica» sostenibilidad medioambiental, «podrían empezar por el agua».

Ha lamentado que «se sigue trasvasando el agua de la España seca» hacia otras regiones que también tienen déficit hídrico pero que, a diferencia de Castilla-La Mancha, «mañana tendrán garantizado el abastecimiento» gracias a la desalación.

«Convertir los ríos en cloacas sólo porque se insiste en que el Tajo desemboque en el Mediterráneo en lugar de en el Atlántico es un atropello», ha aseverado García-Page.

Además, ha reparado en que Castilla-La Mancha sigue esperando a contar con más disponibilidad de regadíos para miles de hectáreas que no pueden disfrutar del mismo «por falta de concesiones de las confederaciones hidrográficas» que tutelan el agua en la comunidad autónoma.

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