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martes, 27 de septiembre de 2022
Esta navidad, vinos DO La Mancha.
VIVE LA NAVIDAD ENCLM - 14 diciembre 2021 - Toledo

Estas navidades más de uno retorna a su pueblo natal para encontrarse con su familia, sus orígenes, sus viejos amigos de siempre.


Denominación de Origen La Mancha, ADN manchego

Es ahí donde puede surgir la sorpresa, quizás, viendo la evolución de algunos municipios manchegos, donde su idiosincrasia entronca con la viticultura, como pilar esencial de la Dieta Mediterránea. Sin renunciar a un legado universal como el Quijote, La Mancha encuentra en la vid uno de los motores fundamentales de desarrollo.  Con casi la mitad de superficie en Castilla–La Mancha, (154.344 Ha fueron inscritas a la Denominación de Origen La Mancha en 2020), ese músculo productor, quizá denostado por algunos durante años, es el reflejo social y económico de una comarca, La Mancha, profundamente enraizada en su ADN con el viñedo.

La Mancha, el viñedo ideal ecológico

De la necesidad, virtud. “La Manxa o Al-Mansha”, que significa en árabe “tierra sin agua”, presenta unas condiciones ambientales duras para la superviencia de otros cultivos. Su clima mediterráneo, con una fuerte continentalización por su lejanía del mar dan lugar a estaciones severas y extremas, con inviernos duros y muy fríos frente a veranos secos y calurosos.

Las precipitaciones, que rara vez superan los 450 mm anuales, resultan vitales en los meses centrales de la primavera. Se añaden también las condiciones de latitud, más al sur que sus vecinos productores europeos, y la peculiaridad determinante de su altitud, siendo La Mancha, un altiplano de unos 500-700 metros sobre el nivel del mar, en la submeseta sur de la Península Ibérica. El resto lo aportan sus suelos, de naturaleza sedimentaria, y mayoritariamente caliza, con una compacidad en el grosor de sus granos también de origen arcilloso y arenoso.

Estas condiciones permiten a La Mancha tener unas condiciones ideales para el cultivo de la vid, incluso cuando hablamos de producciones ecológicas (orgánicas) con mínima intervención antrópica. El estado sanitario del fruto, en un contexto normal de la vendimia, permite una cosecha que suele arrojar excelentes parámetros de calidad.

Vinos modernos y adaptados al mercado

Así lo han podido comprobar más recientemente en Madrid, durante la última presentación de los vinos jóvenes de la nueva añada 2021, dados a conocer a profesionales y gran público, en el estadio Wanda Metropolitano de la capital de España. La cita, no por esperada, el pasado 29 y 30 de noviembre, resultó menos estimulante. Todo lo contrario; tras un año de obligado parón por la pandemia en 2020, las expectativas eran redobladas, con un nuevo cambio de escenario, en el nuevo y flamante feudo rojiblanco.

Lo cierto es que las 25 bodegas asistentes no defraudaron en su puesta largo llegando puntualmente a la cita con vinos frescos, equilbrados, afrutados y muy diversos. Vinos, en definitiva, modernos y adaptados al mercado, que luchan por (re)conquistar el mercado madrileño, una plaza natural para los vinos de La Mancha, que durante siglos había sido el reclamo para las bodegas manchegas, por afinidad cultural y cercanía.

Vinos con Denominación de Origen, vinos de calidad

La convocatoria, aderezada con la entrega de los Premios Jóvenes Solidarios, sirve para reivindicar una merecida imagen de marca en los vinos DO La Mancha que todavía hoy tienen en la hostelería su reto más importante, luchando incluso por ganar mayores adeptos a la causa en la propia comunidad autónoma, asignatura pendiente en la restauración.

Precisamente, son los vinos con Denominación de Origen los que asocian su garantía de calidad a unas raíces, un entorno y un lugar de procedencia concreto. Detrás de un vino está la tirilla (contraetiqueta, en este caso, universalmente reconocida en la silueta del Quijote), que no solo acredita una trazabilidad final en la calidad del producto, sino que además aporta un valor añadido al producto que esa tierra aporta. Son, nunca mejor dicho, el Campo y Alma de una comunidad que no puede renunciar a su propio código genético.

Fijar población gracias al sector vinícola

Por  motivos demográficos, la vid también adquiere un papel importante, contribuyendo a fijar población frente a la sangría migratoria de la España interior. El mapa de la distribución por densidad de población en Europa refleja ciertos desiertos demográficos, evidentes en el interior peninsular.  No obstante, los efectos de esa profunda transformación social que vivió España en las últimas cuatro décadas, podría haber sido mucho peor en el corazón de la comarca manchega.

Castilla-La Mancha, ADN vinícola.

En efecto, según datos estadísticos de EpData, “la población española aumentó alrededor de un 36% desde 1975: pasando de un país con 34,2 millones de habitantes a otro de alrededor de 46,9 millones”.  Esa metamorfosis fue asimétrica y desigual con tendencias de crecimiento a la capital madrileña y las periferias costeras, orientadas al sector vital del turismo en España.

El resultado fue un éxodo rural a las ciudades, amortiguado, quizás, en pueblos manchegos en cuya economía ha sido clave la viticultura. Es más, si cruzamos los datos estadísticas de las cifras demográficas en aquellas poblaciones con más 1.000 hectáreas inscritas en la Denominación de Origen La Mancha, se observa una cierta correlación. Por ejemplo, tres de los primeros municipios, en este caso como son Socuéllamos (12.971 ha),  Alcázar de San Juan (9.718 Ha)  y Tomelloso (8.400 ha) conforman uno de los núcleos de mayor densidad de población de la propia provincia de Ciudad Real, alcanzando en 2020 las 12.079, 30.766 y 36.168 personas respectivamente.

Más gráfico, si cabe resulta la observación concreta en la provincia de Cuenca, una de las provincias españolas que más ha acusado la pérdida de población. Según datos del padrón municipal en el INE, a 1 de enero de 2020, a excepción de la capital conquense con 54.621 habitantes, se observa nítidamente como la población se concentra en los municipios con vocación claramente viticultora, por ejemplo Mota del Cuervo (6.055 hab.) Las Pedroñeras (6.639 hab) o San Clemente (7.015 hab).

DO La Mancha presente en más de 80 países

Reafirmación de la propia identidad sin miedo a los mercados internacionales. Los vinos manchegos hace décadas que perdieron su complejo exterior, y hoy día, el balance de cuentas se equilibra gracias, en parte, a las ventas en el extranjero, donde La Mancha y sus vinos, son apreciados desde la sinceridad y calidad de su producto con márgenes de precio, razonablemente competitivos. Acudir a ferias de calado internacional como Prowein en Alemania es fundamental para consolidar clientes que valoran la tipicidad varietal de los tintos jóvenes de La Mancha. Sin embargo, el reto es ya global y La Denominación de Origen La Mancha, presente en más de 80 países, plantea su promoción con una clara vocación internacional, llegando a mercados de países terceros como China o Japón, algo impensable hace 15 años.

Vinos jóvenes DO La Mancha.

Una comercialización que sin renunciar a las propias variedades más tradicionales refleja una clara apuesta por la comercialización en  tintos, donde toma conciencia  la promoción y mercado hacia una percha de vinos en la gama de los tintos jóvenes, de cierto paso por madera, crianzas y, quizás, algo de reservas. Una tendencia en el consumidor, donde tradicionalmente conocida como variedad cencibel manchega mantiene una carta de presentación “impoluta” en su afamada calidad.

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