Uno de los municipios más sorprendentes de la provincia de Guadalajara se encuentra a casi dos horas de la capital y a unos 35 minutos de Molina de Aragón, se trata de Chequilla, cerca de Checa y Orea, rozando los límites provinciales de Guadalajara.
Chequilla
Chequilla, un pequeño pueblo de apenas una decena de habitantes que se oculta entre un impresionante laberinto de rocas rojizas y anaranjadas formado por la erosión del viento y el agua a lo largo de millones de años y conocido como la “pequeña Ciudad Encantada”.
El recogido caserío, en la comarca del Señorío de Molina, se encuentra en un paraje de ensueño abrazado por un valle esculpido por la naturaleza junto al sereno río Cabrillas y entre los cerros del Picorzo y el Pedro Maza.
Sus casas de blancos muros, herencia de los pastores andaluces que pasaban por aquí siglos atrás en su trashumancia hacia Sierra Morena, se funden con las rocas en un escenario singular. De piedra rojiza, coqueta y sencilla es la Iglesia de San Juan, del siglo XVIII, con un pequeño retablo barroco en su interior.
Pasear por los alrededores es adentrarse en un escenario natural único, donde la calma del paisaje y la magia de las formas rocosas convierten cada paso en una experiencia inolvidable para los amantes de la naturaleza, la fotografía y el turismo rural. Las formaciones de arenisca rojas, creadas por la erosión del viento y el agua y conocidas como Las Quebradas, dibujan un paisaje de extraordinaria belleza, semejante a una ciudad encantada. Es como visitar un parque geológico, un museo de piedra al aire libre.

Plaza toros Chequilla Foto: Altotajo.com
Plaza de toros natural
Entre estas formaciones rocosas destaca la conocida como plaza de toros; se trata de un recinto natural abierto y más o menos circular, rodeado de rocas de arenisca y que recuerda a un coso taurino. Es algo muy especial, porque es natural. No ha sido construida por nadie, se ha formado por la erosión.
No hay tendidos de ladrillo ni puertas monumentales: varias paredes de arenisca rojiza forman un graderío improvisado alrededor de un ruedo que ocupa un pequeño prado. La escena sorprende por su lógica sencilla y su estética rotunda, como si alguien hubiese diseñado una plaza encajada en el paisaje y, al final, no hubiese hecho falta construirla.
El resultado es un espacio único que no se parece a otras plazas y que amplifica la sensación de estar ante un pueblo que se mimetiza con sus rocas.
De hecho, en este lugar se han venido celebrando encierros y corridas de vaquillas cada 20 de agosto durante la celebración de las fiestas en honor del Santo Cristo de la Fortaleza.
Parque Natural Alto Tajo
Chequilla forma parte del Parque Natural del Alto Tajo, uno de los más extensos y espectaculares de España. Articulado por el río Tajo y sus afluentes de cabecera, despliega un impresionante y sobrecogedor sistema de hoces y cañones fluviales esculpidos durante siglos sobre los páramos de caliza. Un paisaje de enorme belleza en el que descubrimos ríos que serpentean entre barrancos, bosques que cubren las laderas, hoces y roquedos de gran fuerza visual, amplias parameras y espacios abiertos donde la naturaleza se muestra en estado puro.
Todos estos entornos albergan una rica variedad de flora y fauna de alto valor ecológico, convirtiendo la visita en una experiencia única para quienes buscan naturaleza, paisaje y emoción.
