En España hay casi 500 municipios que han desaparecido para crear los embalses que conocemos hoy en día, y uno de esos pueblos se encuentra en la provincia de Guadalajara, es Alcorlo que se encuentra sumergido en el embalse de Alcorlo. Fue construido en 1978 para abastecer de agua a la Vega del Henares, pero desde 1996 se utiliza para el abastecimiento de la mancomunidad Aguas del Bornova, y desde 2009 a los municipios de la Mancomunidad Aguas del Sorbe.
Historia
Alcorlo era un pueblo próspero pero asentado en un lugar hidrológicamente estratégico. Estaba ubicado en la Sierra de Guadalajara, junto a la Toba y San Andres del Congosto, cerca de Cogolludo y camino de Atienza.
En 1959 se empezó a pensar en la construcción de un embalse en esta zona donde se conseguirían 6.000 hectáreas más de regadío produciendo más beneficio a la “Vega del Henares”.
El proyecto original era una presa mucho más pequeña pero finalmente se consiguió un remanso de agua mucho más poderoso llegando a los 180 hectómetros cúbicos (6 veces más que el de Pálmaces).
Unas fuertes tormentas en años consecutivos sobre 1959 y 60 arrasaron la vega de Alcorlo y San Andrés provocando la inundación y corte de la carretera a Hiendelaencina en la zona del Congosto, suceso que ayudó a despejar las dudas sobre la construcción de la presa.
En 1967 los regantes del Henares y el gobierno Civil acuerdan que las aguas del Sorbe servirán para el abastecimiento de Guadalajara, Alcalá de Henares y pueblos de la zona, mermando así el caudal del Henares viendo ya la necesidad imperiosa de la construcción del embalse de Alcorlo para mantener el riego agrícola.
La presa comenzó a construirse a principios de 1970 y en 1976 ya estaba casi acabada exceptuando algún contratiempo. Finalmente la presa fue inaugurada en 1978 pero las compuertas se cerraron definitivamente en Enero del 1982.
En los años 60 el pueblo contaba con unos 200 vecinos y en el colegio había unos 26 niños de todas las edades. No había fecha exacta para el desalojo de Alcorlo pero alguien pensó que sería después de acabado el curso escolar del 1975/76 pues en esas fechas ya la presa estaba bastante avanzada.
Ante semejante panorama en 1977 se creó la asociación de “Afectados de la presa de Alcorlo” para intentar resolver todos estos problemas surgidos como la valoración de las indemnizaciones, el retraso de los pagos y para intentar recuperar los terrenos que no serían inundados por las aguas para construir un nuevo pueblo pero no obtuvieron mucho apoyo por parte de los vecinos y esa posibilidad de construir un “nuevo Alcorlo” no prosperó. También pedían agruparse con La Toba en vez de Cogolludo como estaba previsto inicialmente. Finalmente dicha Asociación desapareció un par de años después.
Uno de los vecinos que lo vivió en primera persona, es Agustín Esteban, presidente de la Asociación Hijos y Amigos de Alcorlo, que su página web recuerda todo lo que fue este municipio.
«El pueblo se vació bastante rápido; en dos o tres años se quedó la gente que ya no trabajaba o la que tenía ganado. Unas 50 ó 60 personas», calcula Agustín. Seis meses antes del desalojo, el agua ya llegaba a algunas viviendas. Finalmente, el 28 de enero de 1982, jueves, apareció un autobús de guardias civiles, se supone que para que no hubiera altercados, y las casas se redujeron a escombros. La iglesia, mientras, se desmontó piedra a piedra y se edificó de nuevo en Azuqueca de Henares.
Los últimos vecinos de Alcorlo junto al párroco pidieron que se hiciera una ermita y un cementerio en lo alto del embalse para que fuera punto de encuentro para los familiares. Una vez construida la ermita, cada 24 de agosto se celebra San Bartolomé con hijos, amigos y cualquier vecino que quiera compartir y recordar lo que fue Alcorlo. En esta celebración se realiza misa, procesión, y una comida popular, que reúne a unas 400 personas, como en los buenos años de la existencia de Alcorlo antes del embalse.

Celebración San Bartolomé Foto: Asociación Hijos y Amigos de Alcorlo
