Historia, paisaje y memoria se dan la mano en Hiendelaencina, a algo más de una hora de Guadalajara capital, un lugar donde los valles y montes guardan historias de mineros y comerciantes y donde el viajero descubre un destino tan sorprendente como auténtico. En un entorno natural enmarcado en el Parque Natural de la Sierra Norte y en el que podemos sumergirnos en lo que fue la “fiebre de la plata” visitando el Museo dedicado a la historia de Hiendelaencina y la explotación de las minas.
La Capital de la Plata
Hiendelaencina, conocida como la capital de la plata, se alza al pie de la sierra de Alto Rey junto al cañón del río Bornova a 1.084 metros de altitud. Aquí la historia aún resuena bajo la tierra. Durante siglos fue un tranquilo enclave serrano, hasta que en 1844 el hallazgo del filón de Cantoblanco encendió la fiebre de la plata y transformó su destino.
En pocos años, el silencio de la sierra se llenó de actividad, esperanza y progreso con la construcción de las que fueron las minas argentíferas más importantes de España. La apertura de la Mina Santa Cecilia marcó el inicio de una intensa etapa minera que atrajo a miles de personas y convirtió a Hiendelaencina en uno de los pueblos más importantes de la Sierra Norte.
A su alrededor surgieron decenas de explotaciones con nombres tan evocadores como la Fortuna, el Relámpago, la Perla o Nochebuena, hasta superar el centenar de minas activas que llegaron a producir una parte esencial de la plata nacional.
El crecimiento fue vertiginoso: el pueblo alcanzó los 5.000 habitantes, viviendo su época de mayor esplendor a mediados del siglo XIX. Hoy las minas se encuentran abandonadas pero, por fortuna, se ha mantenido vivo el recuerdo del notable patrimonio cultural, natural y geológico de aquella época.
El pasado minero se puede revivir al recorrer los vestigios que dejó la industria. La Casa de Máquinas, alimentada por la fuerza del agua del río Bornova, recuerda cómo la energía hidráulica impulsó la maquinaria que daba vida a las minas.
Historia
A simple vista, el entorno de Hiendelaencina apenas deja entrever la intensa actividad que durante décadas transformó por completo la vida del municipio. Solo las torres de ventilación y algunos restos industriales delatan el pasado minero que marcó para siempre el paisaje y la memoria colectiva. Un paisaje silencioso que esconde bajo tierra uno de los capítulos más intensos de la historia minera española.
Todo comenzó en 1844 con la iniciativa de Don Pedro Esteban Górriz, quien impulsó la explotación del filón de plata descubierto en la mina Santa Cecilia. El éxito fue inmediato y dio lugar a una auténtica “fiebre de la plata”, con la apertura de más de 200 pozos mineros, fuertes inversiones de capital británico y la creación de nuevos núcleos de población que llegaron a superar los 10.000 habitantes.
La actividad minera se mantuvo durante más de seis décadas, con etapas de gran prosperidad y otras de menor rendimiento, hasta que la llegada de la Primera Guerra Mundial supuso el inicio de su declive definitivo.
Hoy en día, el Ayuntamiento de Hiendelaencina ha habilitado una ruta senderista interpretativa que enlaza algunas de las minas más representativas del distrito minero, permitiendo observar restos de pozos, hornos, lavaderos y muros asociados a la transformación del mineral, siempre desde el exterior y con las debidas precauciones.

Mina de Santa Catalina en Hiendelaencina
Museo de la plata
Para comprender esa transformación y los detalles concretos de esa evolución el visitante debe acudir al centro de interpretación ubicado en el interior del municipio conocido como Museo de la Plata y de la mano de elementos expositivos, réplicas y documentos hacer un recorrido único sobre el peculiar pasado del municipio.
En el interior del centro el visitante va a conocer datos sobre las diversas sociedad que acudieron al albor de la fiebre minera, con documentos mercantiles y múltiples recursos asociados a la época dorada de la actividad minera.
Adultos y niños podrán disfrutar de la maqueta central animada para visualizar parte del proceso de funcionamiento de la mina y los trabajos que se realizaban en los distintos puntos del municipio. También conocer los minerales y todo el proceso de extracción con paneles, utensilios, recursos y también obras artísticas que nos permiten visualizar todo lo relativo al proceso para conseguir las barras de plata.
Será la visita una oportunidad idónea para conocer también elementos etnográficos relativos a vestimentas o utensilios cotidianos usados por los pobladores y trabajadores de la mina. Además, la visita al centro debe complementarse con un recorrido a pie de pocos metros para visitar la Mina Santa Catalina y visualizar desde el exterior de la valla con paneles de una instalación que llegó a tener 600 metros de profundidad.
También hay diversos recorridos para hacer a pie y conocer desde cinco puntos-miradores el territorio y poder interpretar la actividad de la minería, junto a senderos llenos de encanto.
Mina visitable
Para seguir poniendo en valor la importancia de la minería en Hiendelaencina se ha puesto en marcha un proyecto para hacer visitable la mina Santa Catalina y recuperar los elementos exteriores más emblemáticos de la instalación. La solución técnica pasa por hacer visitable la mina a través de una rampa descendente de acceso peatonal desde la superficie con 275 metros de longitud.
En su trazado se incluirán varios ensanchamientos dedicados a espacio expositivo, haciendo visitable también el polvorín de la mina. También se ejecutará un nuevo pozo con escalera de emergencia de 43 metros y descansillos cada 2,5 metros. Aunque la galería tendrá ventilación natural, se instalarán también ventiladores y se instalará un sistema de comunicación con la superficie.
El proyecto incluye también mejorar el camino de acceso desde el actual Museo de la Plata y restaurar los elementos exteriores más emblemáticos de la mina: el castillete, la sala de máquinas, el pozo, el almacén y el edificio de oficinas.

Obras mina Santa Catalina
Obras en marcha
El avance de la obra de restauración de una galería subterránea de la mina Santa Catalina, en Hiendelaencina, con el fin de hacerla visitable se sitúa a día de hoy en 58 metros excavados y sostenidos de los 205 metros de longitud total que tendrá finalmente el túnel abierto al público y con la rampa de acceso de 110 metros a cielo abierto desde la CM-1001 (carretera de Atienza) ya realizada.
La recuperación de 205 metros de galería subterránea para hacerla visitable es la principal actuación del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino (PSTD) ‘País de la Plata’, en cuyo desarrollo colaboran la Diputación Provincial de Guadalajara, el Gobierno de Castilla-La Mancha y el Gobierno de España a través de un convenio que implica a las tres administraciones.
Las actuaciones que conlleva esta obra son las mencionadas rampa de acceso y galería subterránea con una pendiente longitudinal descendente del 12% y tramos horizontales que se dedicarán a espacio expositivo, además de la ejecución de un nuevo pozo de ventilación de 2,10 metros de diámetro dotado con una escalera de 43 metros de altura y descansillos cada 2,5 metros, así como un sistema de bombeo automático de agua, sistema de ventilación, sistema de comunicaciones con el exterior y sistema de detección y alarma de incendios.
La galería subterránea que será visitable se está realizando con una altura de 3,75 metros y una anchura de 3,5 metros, que se elevarán a 3,9 metros de altura y 5 metros de anchura en los espacios expositivos. La inversión en esta parte del PSTD ‘País de la Plata’ ronda los 2,3 millones de euros.
El proyecto incluye también mejorar el camino de acceso desde el actual Museo de la Plata y restaurar los elementos exteriores más emblemáticos de la mina: el castillete, la sala de máquinas, el pozo, el almacén y el edificio de oficinas. Un producto turístico singular y en auge, como nueva puerta de entrada a la Sierra Norte
Parque Natural de la Sierra Norte
Hiendelaencina se encuentra en el límite del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, un destino ideal para quienes buscan montaña, silencio, biodiversidad y autenticidad, un espacio donde cada paso conecta al viajero con la esencia más salvaje y bella del interior peninsular. Estamos en uno de los parajes naturales más espectaculares y puros de Castilla-La Mancha. Aquí se alzan algunas de las cumbres más altas de la región, surcadas por ríos de aguas limpias que descienden entre valles, barrancos y antiguos circos glaciares, creando un escenario natural de enorme belleza.
El Parque atesora una extraordinaria diversidad geológica y paisajística. Robledales, pinares, sabinares y bosques de ribera conviven con uno de los hayedos más meridionales de Europa, el de Tejera Negra, un enclave único donde la vegetación y la fauna encuentran refugio en un entorno casi intacto. Senderos, miradores, áreas recreativas y centros de visitantes permiten recorrer este territorio a pie y descubrirlo con calma, a través de más de 550 kilómetros de rutas señalizadas que invitan a disfrutar de la naturaleza de forma respetuosa.
Pasión Viviente Hiendelaencina
Hiendelancina, ademas de por sus minas de plata también destaca por su Pasión Viviente, visitada por muchos turistas cada año. La emoción, el fervor, el recogimiento y la ilusión de los vecinos se respiran en el pueblo durante la celebración de su Pasión Viviente, una de las más antiguas de España.
Cada Viernes Santo la localidad se transforma y atrae a miles de visitantes. Los actores, todos ellos no profesionales y habitantes de la localidad, escenifican la Pasión Viviente en la Plaza Mayor, culminando la obra con la crucifixión en un pequeño cerro cercano y con el Alto Rey como telón de fondo. Decorados, escenarios, vestuario y ambientación han salido del trabajo y las manos de los propios vecinos para transmitir realismo, autenticidad y sentimiento.
