José Ernesto Fernández afronta desde este martes su segunda etapa como fiscal jefe de la Fiscalía Provincial de Cuenca tras haber tomado posesión en la sala de vistas de la Audiencia Provincial.
«En algunas ocasiones las segundas partes son buenas»
Fernández, antes de su nombramiento, ha explicado a los medios de comunicación que llega al cargo «con los mismos retos que hace 15 años«, cuando ostentó esta posición entre 2010 y 2015 y confía en que «en algunas ocasiones, las segundas partes son buenas».
Entre las preocupaciones con las que tendrá que lidiar están las carencias de personal y materiales de la Fiscalía de Cuenca: «Tenemos un déficit de funcionarios y de fiscales además de unos medios materiales que unas veces funcionan y otras, tampoco», ha lamentado.
Respecto al personal, ha señalado que de los nueve fiscales, hay una de baja maternal y ahora hay que cubrir la plaza vacante que él deja como nuevo jefe. Por lo tanto, les faltan dos personas «hasta que convoquen, a saber cuándo».
En cuanto a los funcionarios, hay 10 y cuatro son interinos, «por lo que la estabilidad está comprometida».
Preguntado por los cuestionamientos sobre la imparcialidad de la justicia en estos tiempos en los que hay procesos que apuntan incluso a personalidades vinculadas con el Gobierno de España, Fernández ha optado por no pronunciarse: «Bastante tengo con lo que tengo aquí como para meterme en asuntos que no me competen», aunque confía en que sus compañeros «habrán actuado como tienen que hacerlo».
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