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viernes, 2 de diciembre de 2022
En esta España nuestra - 14 febrero 2019 - Castilla-La Mancha
César del Río César del Río

El domingo 26 de mayo tenemos que votar en tres urnas, que tampoco pasa ná porque en unos minutos solucionas el trámite y ya, pero como encima nos coloquen unas elecciones generales apenas un mes antes, pues como que se nos van a atragantar…

El panorama del voto ha cambiado mucho en este país. Porque ahora ganar no te asegura gobernar. Vivimos una época en la que se conforman bloques, supuestamente de uno y otro lado, léase a la izquierda o a la derecha, aunque muchos de ellos se consideren de centro cuando los interesa por aquello de captar cuantos más votos mejor.


Es tan «apasionante» el panorama electoral que se nos avecina en los próximos meses que aquí nadie se atreve a realizar un pronóstico más o menos serio de lo que puede ocurrir. Por supuesto, dejo de lado las encuestas partidistas y partidarias que la mayoría de los medios de comunicación sacan solo porque se lo pide el partido de turno y en casos incluso que ni siquiera los citan y lo venden como que es de ellos mismos. Una forma más de engañarse en esta época periodística que vivimos de las mentiras porque sí…

Ah… Y dejemos lo de mentir por mentir a sabiendas para joder al contrario para mejor ocasión, que tiempo habrá.

Cuando las mayorías absolutas en unas elecciones son ya historia

Aquí nadie asegura una mayoría absoluta a nadie, por lo que los ajustes de los votos serán tales que lo lógico y normal es hablar, un día sí y otro también, de los ya famosos pactos postelectorales. Queremos saber antes y no después, aunque ya sabemos que en política en muchas ocasiones lo que se dice antes no tiene nada que ver con lo que se hace después y viceversa.

Ay los pactos… Esos que incluso se pueden hacer hasta con el mismísimo diablo si hiciera falta. Aunque este se vista de Prada o la mona se vista de seda.

Luego ya depende de cada comunidad autónoma, localidad o pueblo. De quién sea la cara del candidato o la candidata, en muchos casos sin que al votante le importe el partido de turno. Lo bueno vendrá después, tras ese domingo 26 de mayo. Cuando haya que sentarse a negociar y conseguir el número de diputados o concejales necesarios para gobernar. Que puede ser de traca.

Es la nueva España, la que pide pactos cuando en realidad los diálogos sobre política ya apenas existen porque lo normal son las broncas. En el Parlamento, en la calle, en el bar, en las casas… Es la vuelta a la España cainita, en la que si dices que te gusta la izquierda te convierte en rojo peligroso y si es al revés, que te decantas por la derecha pues que ya eres un facha y olé. Todo esto a voces claro, que «pa» eso es esta España nuestra.

La España que solo se entiende a base de pactos pero que todavía ha de aprender mucha educación.

@CesardelRioPolo

cesardelrio@encastillalamancha.es

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