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miércoles, 28 de septiembre de 2022
Comienza el curso político con pocas esperanzas de que todos arrimen el hombro - 29 agosto 2022 - Toledo
Agustín Yanel Agustín Yanel

El nuevo curso político ha comenzado como terminó en julio: con crispación, descalificaciones mutuas de unos a otros, críticas justificadas mezcladas con otras sin fundamento y muy infantiles… y poco espíritu constructivo, aunque proclamen lo contrario. Nada nuevo que permita pensar en una necesaria cooperación entre el Gobierno y el PP para afrontar la crisis, nada de arrimar todos el hombro. Y, con unas elecciones municipales y autonómicas en mayo de 2023 y unas generales en el próximo invierno, no hay ningún motivo para esperar que eso cambie: España ha entrado ya en una precampaña electoral permanente.

El que iba a ser un nuevo Partido Popular, bajo el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo, continúa en la misma línea que en la etapa de Pablo Casado: el Gobierno de Pedro Sánchez está agotado, todo lo que hace está mal, pacta con independentistas y herederos de ETA, arruina la economía y no resuelve el problema del desempleo… Muchos datos desmienten buena parte de estas críticas -algunas son acertadas-, pero a los dirigentes del PP les da igual y las repiten un día sí y otro también.


El Gobierno continúa sin explicar bien a la ciudadanía lo que hace y, aunque lo niegue, no ha dialogado con el principal partido de la oposición -y con los demás- todo lo que era necesario para preparar el real decreto con medidas de ahorro energético y ayudas al transporte y las becas, entre otros temas. No obstante, ha logrado que el pleno del Congreso lo haya convalidado -con los votos en contra del PP, que no tiene fácil convencer a la ciudadanía de su rechazo a unas medidas que son positivas para la gente- y será tramitado con urgencia como proyecto de ley, lo que permitirá presentar enmiendas al texto. Si hubieran hablado más antes de presentarlo, este trámite no sería necesario.

Vox toca techo y Cs busca una tabla de salvación

El partido de ultraderecha Vox sigue aún lamiéndose las heridas de haber visto que en las últimas elecciones autonómicas de Andalucía no subió en votos tanto como esperaba y vaticinaban algunas encuestas, aunque pasó de 12 a 14 escaños, lo que se interpreta como que ha tocado techo.

Ciudadanos busca desesperadamente una tabla de salvación a la que aferrarse en su naufragio. En las distintas elecciones autonómicas celebradas en el último año y medio ha salido de los gobiernos de Murcia, Madrid, Andalucía y Castilla y León, donde cogobernaba con el PP; ha perdido los 26 diputados que tenía en la Asamblea de Madrid; ha bajado de 13 a uno en las Cortes castellanoleonesas y ha pasado de 36 escaños en Cataluña (con los que ganó las elecciones) a seis, de la primera a la séptima fuerza política en el Parlament catalán. Peor, imposible.

En Unidas Podemos no saben qué harán en las próximas elecciones autonómicas y generales, si mantendrán la coalición entre Podemos e Izquierda Unida o se presentarán por separado. Hay opiniones para todos los gustos. Además, viven con la incógnita de ver en qué se traduce el proyecto Sumar, de la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, muy bien visto por una parte de las filas de Alberto Garzón y observado con reticencias en el partido morado.

Con estos mimbres solo se puede hacer un cesto: el de una precampaña electoral de 15 meses de duración, en la que la ciudadanía seguirá escuchando a distintos dirigentes políticos repetir las mismas frases a diario y chascarrillos, con el único objetivo de buscar titulares y mejorar sus intereses electorales.

Más propuestas para superar la crisis y más diálogo  

El Gobierno debe continuar adoptando iniciativas encaminadas a superar la crisis económica y mejorar la vida de la ciudadanía, y hay que esperar que las saque adelante en el Congreso a pesar de los probables votos en contra de PP, Vox y Ciudadanos a más de una de ellas. Pero debe hacerlo con más diálogo con toda la oposición, contando con la ciudadanía y explicando mejor lo que hace.

Y hay que pedir a toda la oposición, sobre todo al PP, que hagan críticas constructivas, presenten iniciativas realistas y arrimen el hombro para trabajar todos juntos en un momento tan difícil. No basta con decirlo, hay que hacerlo. No hay que olvidar que España, cuando se estaba recuperando de la crisis económica de 2008 ha tenido que afrontar una terrible pandemia, catástrofes naturales como el volcán de la isla de La Palma y los mayores incendios forestales de la historia y, por si eso fuera poco, una guerra provocada por Putin al invadir Ucrania.

Si en las circunstancias actuales hay dirigentes políticos que no están dispuestos a trabajar junto a los demás, porque solo defienden sus intereses electorales, es mejor que se dediquen a otra cosa.

 

 

 

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