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viernes, 24 de septiembre de 2021
Pedro Sánchez hace un balance triunfalista, sin autocrítica, y Pablo Casado no ve nada positivo en el Gobierno - 30 julio 2021 - Toledo
Agustín Yanel Agustín Yanel

El presidente Pedro Sánchez saca pecho, presume del buen trabajo que está haciendo el Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos y pronostica muy buenas perspectivas para la economía española. El líder de la oposición, Pablo Casado, dice todo lo contrario, hace un balance catastrofista y le atribuye la responsabilidad de al menos 40.000 muertes por la COVID-19. Pero la realidad desmiente a ambos, porque la situación actual de España, todavía azotada por la pandemia, no es ni tan buena como dice el primero ni tan lamentable como afirma quien aspira a sucederle en La Moncloa.

Pedro Sánchez ha comparecido el 29 de julio ante los periodistas para hacer balance de la labor desarrollada por el Gobierno en el primer semestre del año. Nadie podía esperar que dijera públicamente algo así como “el Gobierno hace las cosas mal, la situación es muy grave, el futuro de España es bastante negro”. No. No es lógico que hubiera dicho eso, ni nada parecido, entre otros motivos porque no es cierto. Pero un poco de autocrítica hubiera sido bien recibida por la ciudadanía, incluso resaltando lo que hace bien el Ejecutivo.


Pablo Casado aplica el refrán “al enemigo, ni agua”

Tampoco se esperaba de Pablo Casado que reconociera algo positivo en la labor del Gobierno, por poco que sea, durante los seis primeros meses de 2021. El líder de la oposición hace tiempo que se apuntó al refrán “al enemigo, ni agua”, y parece que él considera a Sánchez su peor enemigo más que su adversario político. Para él, todo lo que haga o diga el Ejecutivo del PSOE-Unidas Podemos y quienes lo apoyan es malo, muy malo. Un poco de moderación en sus críticas las haría más creíbles, aunque le dieran menos titulares en los medios de comunicación.

Nadie puede negar que España es uno de los países del mundo que ha vacunado en porcentaje a más personas, por encima de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido o Francia, entre otros. Nadie puede negar, tampoco, que la economía española creció un  notable 2,8% en el segundo trimestre y que distintos organismos pronostican que España será el país que más crecerá a partir de 2021. Y lo mismo ocurre con la recuperación del desempleo, que ya se ha iniciado con fuerza: entre abril y junio se han recuperado nueve de cada diez empleos perdidos durante la pandemia.

Pedro Sánchez presume del alto nivel de vacunación

Pero decir que España tiene “la medalla de oro de la vacunación” cuando cada día se producen todavía miles de contagios, ingresos en hospitales y algunas muertes, y presumir de la evolución del empleo en un país con 3,5 millones de parados, parece poco serio. Hay que reconocer lo que el Gobierno hace correctamente, sí, pero también hay que asumir las cosas que hace mal, que también las hay. Eso es lo que hace que la ciudadanía confíe en sus gobernantes.

También ha dicho el presidente que el Gobierno de coalición ya ha puesto en marcha el 94 por ciento de los compromisos que adquirió para esta legislatura cuando llegó a La Moncloa y que ya ha cumplido una tercera parte de ellos (el 33 por ciento).

Pablo Casado no dejó pasar la ocasión y, cuando concluyó la rueda de prensa de presidente del Gobierno, él compareció ante los periodistas y rechazó todo lo que había dicho Sánchez; afirmó que “ha vendido su alma al diablo”; dijo que, si se aprueban los Presupuestos Generales para 2021, llegará la ruina a todas las comunidades autónomas en seis meses. Y ha dicho que el presidente ya tiene previsto favorecer a los gobiernos autonómicos que apouyen los presupuesto, citando -no podían faltar- a los independentistas catalanes, al PNV y a Bildu. Sin aportar ninguna prueba de eso, claro, pero lo dice y habrá quien le crea.

Resulta especialmente llamativo escuchar a Casado decir que Sánchez es el responsable directo de al menos 40.000 muertes por la COVID-19, porque animó a los ciudadanos a salir a las terrazas. Es sorprendente que eso lo diga el jefe político de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, del PP, que ha llenado la ciudad de terrazas y es la que ha permitido las medidas menos restrictivas para favorecer a la hostelería. Cosas de la política.

Por si alguien no lo sabe, la expresión “ni tanto ni tan calvo” se utiliza para criticar a quien exagera a favor de algo o en su contra. Eso es, exactamente, lo que han hecho Pedro Sánchez y Pablo Casado al hacer balance de la labor desempeñada por el Gobierno en el primer semestre de este año. ¡Cuánto ganarían ante los ciudadanos si fueran capaces de reconocer los hechos tal y como son, sin exageraciones a favor o en contra! Pero no parece que estén dispuestos a hacerlo.

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