Son tiempos de imaginación y valor. Señoras y señores directivos de las entidades bancarias, ¿por qué no apuestan fuerte, por ejemplo, por un producto que se asemeje a una cuenta de crédito a largo plazo para personas, con amortizaciones periódicas parciales? Una cuenta en la que el límite de crédito permita tener capacidad para planificarse financieramente a varios años vista