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lunes, 27 de junio de 2022
PP, VOX Y CIUDADANOS PIDEN CESAR A ALBERTO GARZÓN POR DEFENDER LA GANADERÍA EXTENSIVA Y CRITICAR LA INDUSTRIAL - 10 enero 2022 - Toledo
Agustín Yanel Agustín Yanel

Para los políticos que actúan movidos únicamente por sus intereses electorales y de su partido, y los hay, lo más fácil es pedir casi a diario la dimisión de ministros y cargos públicos por cualquier motivo, difundir por las redes sociales cualquier información publicada en la prensa que critique a sus adversarios, enviar muchas declaraciones en vídeo a los medios de comunicación para salir en ellos… Es una pobre y lamentable manera de dedicarse a la vida pública, pero hay quien la elige porque es la más fácil.

Pero es más lamentable aún que, en esa peculiar manera de dedicarse a la política, hay quien no tiene inconveniente en manipular, contradecirse con lo que ha dicho o ha hecho antes y servirse de bulos o informaciones falsas para emprender campañas de desprestigio contra algún miembro del Gobierno o cargo público. Esto es lo que vienen haciendo algunos desde primeros de año con el ministro de Consumo, Alberto Garzón.


El 26 de diciembre, el diario británico The Guardian publicó una entrevista con Garzón con el título Los españoles deberían comer menos carne para limitar la crisis climática. En ella, el ministro defiende la ganadería extensiva, esas pequeñas explotaciones sostenibles en las que el ganado se alimenta con pastos naturales y a veces combinándolo con pienso. Y critica la ganadería intensiva, la industrial, esas macrogranjas propiedad de grandes empresas y fondos de inversión con miles de animales hacinados en sus instalaciones, sin terreno para pastar y alimentados con pienso y medicamentos.

Macrogranjas que contaminan el suelo y el agua

«Cogen un pueblo de la España despoblada, meten 4.000 cabezas de ganado allí, o 5.000 o 10.000, contaminan los suelos, contaminan el agua y después normalmente se exporta… Es una carne de peor calidad, es un maltrato animal, además, lo que se produce y es un impacto ecológico descomunal y desproporcional», declaró Garzón a The Guardian según la transcripción textual de la grabación de la entrevista.

Ocho días después, el 3 de enero, la web de la revista Cárnica -dedicada a informar sobre el sector ganadero y asesorar a sus clientes para mejorar su posición en el mercado- se hizo eco de esa entrevista y publicó una noticia titulada Garzón afirma a ‘The Guardian’ que España exporta carne de mala calidad de animales maltratados. Varios diarios publicaron entonces esa información, titulando con la «mala calidad», y el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañuezo, lanzó un mensaje por las redes sociales rechazando las palabras del ministro. A partir de ahí comenzó un aluvión de críticas y peticiones de cese de Garzón desde el PP, Vox y Ciudadanos.

Al ministro de Consumo se le debe criticar -como a todos los políticos y cargos públicos- por su gestión si se considera mala, por las promesas que haga y no cumpla, por las medidas que no adopte siendo de su competencia, por sus declaraciones cuando sean desafortunadas o inoportunas y por cualquier otra razón que justifique la crítica. Pero lo que no deberían hacer los políticos, ni con él ni con nadie, es utilizar una información manipulada para emprender una campaña de desprestigio como ésta.

Las declaraciones del ministro fueron anteriores a la convocatoria de elecciones

Hay quien ha dicho que el ministro de Consumo ha favorecido al PP por hacer esas declaraciones en la precampaña de las elecciones autonómicas convocadas para el 13 de febrero en Castilla y León. En la dirección del partido de Pablo Casado han decidido utilizar este asunto electoralmente como uno de los ejes centrales de su campaña para esos comicios.

Si se hubieran asesorado antes de reaccionar, para poder hacer una crítica seria y con fundamento, habrían podido saber que Garzón realizó esa entrevista el 14 de diciembre, seis días antes de que el presidente de Castilla y León convocara las elecciones, el día 20 de diciembre. El diario británico publicó la entrevista el día 26.

Resulta sorprendente en esta polémica que algunos dirigentes socialistas, como los presidentes de Aragón y Castilla-La Mancha, se hayan sumado a las críticas a Garzón pese a que en sus comunidades han aprobado distintas normas para controlar más la ganadería industrial y sus efectos y ha habido manifestaciones contra las macrogranjas.

Por el contrario, el consejero castellanomanchego de Agricultura, Francisco Martínez Arroyo, ha declarado a la agencia Europa Press que no hay que entrar en esta polémica y ha recordado que su Gobierno apuesta por la ganadería extensiva. Y no ha sido el único: varias asociaciones de ganaderos, otros a título personal y distintas organizaciones ecologistas han defendido las palabras de Garzón, pero su opinión apenas ha ocupado espacio y tiempo en los medios de comunicación y en las tertulias.

La ciudadanía agradecería mucho que quienes se dedican a la vida pública, tanto desde el Gobierno como en la oposición, fueran más serios en lo que dicen y lo que hacen. Y que hicieran las críticas fundadas en hechos ciertos, no en manipulaciones, exageraciones o mentiras, como ocurre con demasiada frecuencia.

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