La última del Reino Unido

Entonces ya no habrá más gilipolleces que proponer

Yo propondría que los borrachos de aquel país que vienen a veranear aquí (no son todos los que llegan, afortunadamente) porque hay sol, bebida, playa y balconing (saltar desde el balcón de un hotel a la piscina, que hay que ser muy tooooonnnnnnto), todo a partes iguales, directamente que pasen por un curso de educación, pagado por su Gobierno, ante, por ejemplo… el mismísmo Lorenzo Caprile

Se nos va de madre. Ahora resulta que para que un inmigrante (tú o yo, por ejemplo) podamos entrar en el Reino Unido deberemos ser trabajadores cualificados y hablar inglés. Hasta dónde va a llegar la tontería que nos rodea, por favor.

Si ya estoy en contra de cobrar una ecotasa por visitar las islas Baleares o Cataluña, porque eso de pagar por caminar por tu propio país es de locos y lo curioso es que en el resto de España no hagamos lo mismo con catalanes y baleares pero a la inversa; lo de Boris Johnson y su Gobierno clama a la Reina Madre.

Llegará un momento en el que saldremos de nuestra propia casa y solo podremos andar por esa acera, porque si cruzamos a la de enfrente nos pegarán un sablazo en forma de multa porque habremos violado la ley de la tontería.

De tontería en tontería

Pero sigamos con el Reino Unido…

Si este disparate finalmente se llevara a efecto, en España tendríamos que adoptar la teoría del si no quieres una taza, pues toma dos. Esto es, que los borrachos de aquel país que vienen a veranear aquí (no son todos los que llegan, afortunadamente) porque hay sol, bebida, playa y balconing (saltar desde el balcón de un hotel a la piscina, que hay que ser muy tooooonnnnnnto), todo a partes iguales, directamente que pasen por un curso de educación, pagado por su Gobierno, ante, por ejemplo… el mismísmo Lorenzo Caprile. Si no lo pasan, que se olviden de España para toda la vida; y si es que sí, pues se le hace otro por si queda alguna duda…

También hacer un examen a todos aquellos ingleses que viven al sol que más calienta en cualesquiera de esas urbanizaciones paradisíacas de nuestras costas, y que por lo general el españolito de a pie no ha catado ni lo hará nunca jamás, para ver si después de tantos años aquí hablan el español. Se les da un par de meses para aprender y en caso contrario, ya saben, hasta más ver…

Sí, son ejemplos de tonterías que puede cometer el humano. Y que, por desgracia, día a día van a más.

Sinceramente, me sorprenderé el día que nos cobren por abrir la boca para respirar, porque entonces ya no habrá más gilipolleces que proponer.

@CesardelRioPolo

cesardelrio@encastillalamancha.es