Las personas alérgicas a las cupresáceas están afrontando los peores días de este año, particularmente en ciudades como Toledo, porque la polinización de estas plantas se ha retrasado por el frío, que combinado con las altas temperaturas que está habiendo está provocando unas concentraciones muy altas de polen.
Este año, las condiciones meteorológicas están propiciando una situación poco propicia para las personas alérgicas a las cuprosáceas (fundamentalmente arizónicas, cipreses y enebro), ya que se están detectando unas concentraciones «altísimas» de polen, ha explicado a EFE el doctor Ángel Moral, jefe de la Unidad de Aeorobiología del Servicio de Alergología del Complejo Hospitalario de Toledo.
Moral ha indicado que estas plantas suelen comenzar a polinizar en los meses de octubre y noviembre, pero como ha hecho bastante frío en esa época se ha retrasado su polinización, porque en esas condiciones las plantas economizan y entran como en un estado de hibernación, de forma que comienzan a soltar polen cuando empieza a subir la temperatura, que es justamente lo que está pasando en los últimos 15 días.
El retraso en la polinización, unido al aumento de la temperatura y al viento que ha habido en días pasados, está haciendo que el polen esté saliendo en altas concentraciones, lo que dibuja unas perspectivas «muy malas» en estos días para los alérgicos, sobre todo si no llueve, porque cuando el polen se moja aumenta su peso, va al suelo, y deja de dar problemas a las personas que sufren esta alergia.
En este sentido, Moral ha señalado que lo peor que puede ocurrir es que se mantengan las temperaturas primaverales y haga un poco de viento, porque «probablemente nos estamos encontrando en la parte más elevada de concentraciones de polen de cupresáceas del año», ha señalado.
Toledo, una de las ciudades con más polen de este tipo
Esta situación puede extenderse prácticamente a toda España, a todas las zonas en las que han subido las temperaturas, menos en las que está lloviendo, pero afecta en particular a Toledo, una de las ciudades españolas que tiene más concentraciones de este tipo de polen, junto con otras como Granada.
Este año, el día pico fue el 16 de enero, en el que se midieron 1.812 granos por metro cúbico de aire en Toledo, aunque esta cifra no ha sido la más alta en los 33 años en los que se hacen mediciones en la ciudad, ya que el récord fue el 26 de enero del 2014, en el que en un solo día hubo cerca de 3.700 granos de polen por metro cúbico.
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Influencia del cambio climático
Según los estudios que se han realizado en Toledo desde que se llevan a cabo mediciones, en estos 33 años la temperatura ha aumentado 1,5 grados centígrados, lo que se ha traducido en que los niveles de pólenes han aumentado cuatro veces.
Así, mientras que en 1993 y 1994 se recogían del orden de 25.000 granos de pólenes durante todo el año, ahora las cifras están entre 60.000 a 70.000 granos al año, lo que indica claramente que hay un incremento de las concentraciones, relacionado probablemente con el aumento de las temperaturas, debido posiblemente al aumento del CO2 que está causando el cambio climático.
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Están cayendo también más lluvias, como ha ocurrido este año, que sobre todo van a influir en los pólenes que van a venir dentro de unos dos meses, como es el caso del de las gramíneas, ha advertido el doctor Moral, que ha recordado que ya ocurrió algo similar el año pasado por las copiosas precipitaciones que se registraron.
Las abundantes lluvias de 2025 hicieron que en Toledo hubiera un récord de pólenes de gramíneas, ya que en todo el año se llegaron a recoger del orden de 11.000 granos de gramíneas, que es una cifra muy elevada, y este año será posiblemente igual si se mantienen las circunstancias actuales, ha advertido el especialista.
El alergólogo ha resumido: «Va a ser un año malo en estos días para los alérgicos a cupresáceas y dentro de un mes o mes y medio probablemente también malo para los que tengan alergia a las gramíneas», mientras que la lluvia no influirá tanto en los pólenes de los olivos y del plátano de sombra, que serán las otras dos grandes alergias estacionales que habrá en los próximos meses.
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