Francisco Javier Moreno Mejía, presidente de la Hermandad de Donantes de Sangre de Toledo, perteneciente al Centro de Transfusiones Toledo-Guadalajara, uno de los tres de Castilla-La Mancha (los otros dos son el de Albacete-Cuenca y el de Ciudad Real), se muestra tremendamente «abrumado y agradecido» por la inmensa solidaridad que están viviendo desde el trágico accidente ferroviario de Urda.
Explica que, en cuanto se enteraron de la tragedia de los trenes, hicieron un llamamiento en redes sociales, y en 15 minutos ya había más de una decena de personas en el Centro de Especialidades de Toledo, en el que están ubicados, que se habían presentado para donar.
La insistencia en no marcharse sin donar
La respuesta fue «increíble». La hermandad tuvo que multiplicar su capacidad y, en solo dos horas, se tuvieron que cerrar los accesos, y a la gente «que había ido con toda su ilusión pedirle que se fuera» porque ya no podían extraer más sangre. De hecho, hubo que habilitar las puertas de emergencia para que personas que ya estaban en el interior fueran saliendo.
Y una media de cinco horas de espera para poder donar. «Había gente que estaba mareada, sin haber comido, pero que no se quería marchar». Otras personas, que habían ya cumplido parte del proceso (por ejemplo, rellenar la documentación), pedían marcharse para cualquier gestión urgente que tuvieran personal o profesional, pero no perder el turno de donar al volver en un rato.
A todo esto, la organización, era estupenda, pese a encontrarse colapsada. Se formaban cadenas humanas, en la propia cola, de forma espontánea, para ir pasándose de unos a otros, por ejemplo, cajas de agua.
Un joven, al que le faltaban días, para cumplir los 18 años, insistía en donar, al igual que una mujer de 74 años, pero al no cumplir los requisitos de la edad permitida, fueron convencidos, con todo el pesar, de que no podían.
Cientos de kilómetros, agentes de la UME…
«Un padre y su hija recorrieron más de 120 kilómetros desde un punto de La Mancha para venir a donar a Toledo. Muchos ciudadanos de Los Yébenes y de Urda también se presentaron», recuerda un emocionado Javier, son «impresionantes gestos de generosidad«.
Un numeroso grupo de la UME se encontraba en una actividad formativa el miércoles en la Academia de Infantería de Toledo. En su momento, llamaron a la hermandad para avisar de que iban a acercarse a donar sangre, y fueron avisados de que no daban abasto para poder atenderlos.
No obstante, un autobús cargado de miembros de la UME uniformados se presentó, junto a un furgón con los mandos, en el lugar para mostrar nuevamente su disposición. Javier, recuerda también con emoción ese momento, en el que, incluso, se pusieron en formación.

Agentes de la UME forman ante el Centro de Especialidades de Toledo. Foto: Hermandad de Donantes de Sangre de Toledo.
2.000 bolsas en Castilla-La Mancha, 530 en Toledo, el miércoles
La cantidad de sangre recogida fue impresionante en un margen de nueve o diez horas en comparación con lo habitual. Entre los tres centros de transfusión de la región se recogieron durante el miércoles unas 2.000 bolsas de sangre, cada una de las cuales contiene unos 450 mililitros, y de ese total 530 bolsas fueron recogidas por la Hermandad de Toledo, en el Centro de Especialidades.
Javier nos hace la comparativa: «Durante el ya clásico maratón de donación que hacen en primavera en la capital (al que se le da mucha difusión en la convocatoria) se recogen en unas 10 horas cerca de 300 bolsas».
Durante la jornada de este jueves, en la que ya los ciudadanos eran más conscientes de acudir de forma dosificada a lo largo de los próximos días, la recogida ha sido de cerca de 400 bolsas en Toledo. Del resto de la región aún no se tienen datos precisos.
La Hermandad, que cuenta con 13 miembros en la Junta Directiva y con seis trabajadores, durante estos días está doblegando todos sus esfuerzos, ayudados también por sus voluntarios, además de los de la Asociación Española Contra el Cáncer en Toledo, organizándose por turnos, a lo largo de 10 horas sin parar.
No acudir ahora a donar, hacerlo en las próximas semanas
Javier nos explica que es fundamental enviar a la ciudadanía el mensaje de que se acuda a donar a partir de la próxima semana, de forma gradual. «Es importante que la sangre no se estropee y, además, necesita un proceso de una media hora aproximadamente para conservarse una vez extraída.»
Especifica que, en concreto, «el plasma y las plaquetas son más difíciles de conservar».
De ahí su insistencia en esperar unos días, incluso más de una semana para acudir, ya que lo que sí que no se puede permitir es que haya que desperdiciar lo que se ha extraído con tanto esfuerzo y solidaridad.
Altruismo y generosidad son las palabras con las que definen desde la Hermandad la respuesta ciudadana ante la gran tragedia ferroviaria en Urda. Es con lo que intentan quedarse de este drama que nunca se podrá olvidar. Sí, tal vez sea cierto: el ser humano es bueno por naturaleza.

Foto: Hermandad de Donantes de Sangre de Toledo.

Agentes de la UME forman ante el Centro de Especialidades de Toledo. Foto: Hermandad de Donantes de Sangre de Toledo.
