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Sanidad 13/12/2015junio 7th, 2017

Los Servicios de Cardiología y Rehabilitación del Complejo Hospitalario de Toledo han puesto en marcha la primera Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Área Sanitaria para la recuperación integral de pacientes que han sufrido un infarto agudo de miocardio.

Según informa hoy la Consejería de Sanidad, la directora gerente del Sescam, Regina Leal, ha visitado recientemente la nueva Unidad acompañada por el doctor Alejandro Berenguel, cardiólogo del Complejo Hospitalario de Toledo y responsable del programa.


Berenguel ha explicado que se trata de una unidad en la que trabaja un equipo multidisciplinar de profesionales para mejorar la recuperación de los pacientes que han sufrido un infarto, mejorando así su calidad de vida.

Según indica este especialista, en estas unidades, de las que existen cerca de 130 en toda España, dos de ellas en Castilla-La Mancha, se lleva a cabo un programa de entrenamiento físico personalizado a cada paciente, que se encuentra constantemente monitorizado, además de un programa educativo que le permita incorporarse a su vida con la mejor situación funcional.

La rehabilitación cardiaca se prolonga durante 8 semanas, en las que cinco pacientes por grupo, tres diarios, se someten a un programa de ejercicios físicos.

Previamente, a todos ellos se les realiza una prueba de esfuerzo con consumo de gases -ergoespirometría– para medir el consumo de oxígeno y la frecuencia cardiaca, objetivo en la cual deben entrenarse los pacientes, prueba que se repite al finalizar el programa, para evaluar el grado de mejoría experimentado por cada paciente.

La patología más frecuente atendida en la unidad es la cardiopatía isquémica, concretamente pacientes que han sufrido un infarto de miocardio, aunque también está dirigida a pacientes con insuficiencia cardiaca, hipertensión pulmonar, pacientes sometidos a una cirugía cardíaca o a una angioplastia coronaria, entre otras patologías.

El doctor Berenguel ha indicado que en esta unidad, además de trabajar la capacidad física, se pretende ayudar a los pacientes que han sufrido un infarto a controlar los factores de riesgo con el fin de que modifiquen sus hábitos de vida, así como a abordar otros problemas comunes que presentan, como la ansiedad, depresión o incluso orientación acerca de su reinserción laboral.

Por ello, a través de charlas se dan pautas de estilo de vida saludable como la necesidad de llevar una buena alimentación, dejar de fumar o realizar ejercicio.

«Se trata de que el paciente cambie su estilo de vida de manera que pueda incorporarse de manera segura a su vida cotidiana tras sufrir un infarto», ha resumido.

En este sentido, este especialista ha explicado que «los estudios han demostrado que los programas de rehabilitación cardiaca pueden reducir la mortalidad entre un 25 y 30 por ciento, además de suponer un importante ahorro de costes por el descenso en la tasa de recurrencias y hospitalizaciones».

Esta unidad multidisciplinar está integrada por profesionales de los servicios de Cardiología, Rehabilitación y personal de Enfermería, y cuenta con la colaboración de los servicios de Urología, Neumología y Psiquiatría.

Las enfermedades cardiovasculares son el motivo más frecuente de muerte en el mundo, y de ellas, el infarto agudo de miocardio es la principal causa de muerte en pacientes hospitalizados y representa una carga asistencial considerable. 

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