Mediante dos listas de distribución

Almodóvar del Pinar, 430 habitantes y su alcalde unidos por Whatsapp

Esta aplicación y las redes sociales han sustituido a los antiguos megáfonos y tienen el fin de informar de eventos, obras, gestiones municipales, iniciativas de los vecinos y alquiler de viviendas, entre otras

El alcalde de Almodóvar del Pinar y vecinos del pueblo en sus fiestas patronales.

Almodóvar del Pinar es un municipio de Cuenca que pertenece a la Manchuela administrativamente, aunque por su orografía se acerca más a la Serranía Baja, lo que explica, en parte, su reducida población, 430 habitantes en 2016 según el INE, y su forma de entender la vida en el pueblo. En la sierra los vecinos hacen piña, y eso es lo que llevan haciendo unos años los almodovareños a través de las nuevas tecnologías.

El pueblo tiene Instagram, Twitter y Facebook, donde son especialmente activos reflejando las novedades y los eventos, pero las verdaderas herramientas que les hacen estar en contacto en su día a día son dos listas de distribución de Whatsapp mediante las que los vecinos se enteran de los cortes de luz y agua, los objetos perdidos, las viviendas en alquiler, la hora a la que empiezan los eventos o las obras públicas que les van a afectar.

Del megáfono a la lista de distribución

Según explica Paco Ibáñez, alcalde de Almodóvar del Pinar en las dos últimas legislaturas, esta forma de comunicarse no es tan novedosa. «Lo que existía antes era una megafonía instalada por todo el municipio y desde el Ayuntamiento el responsable de turno informaba a los ciudadanos de las cosas de interés, pero los que somos de las nuevas generaciones teníamos que hacer algo más efectivo», afirma.

De esta manera, varios jóvenes del pueblo y el equipo de gobierno municipal, formado por Justa Mora, Rosalía Pardo y Fernando Mora, se encargaron de poner carteles en los comercios con el número del alcalde. Los interesados en recibir información solicitaban entrar en las listas de distribución y a día de hoy tienen un total de 480 miembros, más de los empadronados en el pueblo según el INE, ya que también se han incluido veraneantes y familiares de personas que no controlan bien las tecnologías. «No es el alcalde quien añade a los vecinos, son los vecinos los que piden estar informados al alcalde», sentencia Ibáñez entre risas.

Una alternativa ante la falta de medios de comunicación locales y empresas

En realidad las listas de distribución son una respuesta a la falta de medios de comunicación locales y entidades empresariales. El Ayuntamiento se ocupa tanto de la información sobre su gestión como de promocionar los eventos del pueblo o de pueblos cercanos, de alertar de timos como la venta de butano, de hacer campañas de sensibilización e incluso de poner en contacto a demandantes y oferentes de vivienda. Esto último se debe a que no hay inmobiliarias en el pueblo y en las casas no se ponen carteles de venta o alquiler para evitar que la casa se identifique como abandonada y de lugar a robos o vandalismo. «Con la nueva empresa resinera, que ha contratado ya a unos 100 trabajadores, estamos encontrándonos a varias parejas jóvenes que quieren vivir en el pueblo y estamos haciendo un listado de propietarios para hacer una especie de bolsa de vivienda«, explica Ibáñez.

La lista también les sirve para hacer «asambleas» en las que, asegura el alcalde, participa más gente que si se hicieran de forma física. Se debaten cuestiones como si poner o no un nuevo columpio, la renovación de la plaza o si hay interesados en hacer determinadas actividades culturales. Aunque todo esto se decide teniendo como marco los presupuestos del municipio, el programa electoral del equipo de gobierno y tras ser o no aprobado en los plenos. Plenos en los que hay cinco concejales del PSOE y dos del PP que «nunca nos han pedido estar en las listas de distribución», señala Ibáñez.

Las mujeres mayores de Almodóvar lideran la participación en Whatsapp

El alcalde detalla que las mujeres mayores que han aprendido a usar las tecnologías son las que más participan por esta vía. «Me hacen fotos de farolas que no funcionan o cosas así y mandamos al personal de estos servicios para que lo arreglen», cuenta. Por ello cree que Whatsapp está facilitando la independencia de opiniones y la reflexión, «algo que en los pueblos no siempre es así».

«Si no podemos ofrecer mucho trabajo, por lo menos ofrecemos un espacio alternativo en el que vivir mientras estás trabajando en algún sitio cercano u on line«, reconoce Ibáñez, que invita a todos los interesados a visitar el café literario de mujeres de la biblioteca, la escuela de arte de grafitis o los diversos centros de actividades deportivas y culturales del Ayuntamiento.