La patronal de supermercados Asedas ha afirmado que sus empresas asociadas mantienen el compromiso de contener los precios de los alimentos, un esfuerzo que realizan a pesar de que el impacto económico derivado del conflicto en Oriente Medio ha elevado sus sobrecostes hasta los 70 millones de euros.
La Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados ha subrayado que los efectos del conflicto en Oriente Medio han derivado en un encarecimiento del transporte y la energía que está siendo absorbido íntegramente por las empresas de distribución.
En un comunicado, la organización detalla que los sobrecostes estructurales afectan a toda la cadena agroalimentaria, incluyendo el precio de los combustibles, los insumos agrarios como los fertilizantes, y diversos materiales de fabricación dependientes del petróleo, tales como la hojalata, el polietileno y las celulosas.
Pese a esta presión económica, la asociación destaca que la tasa anual del IPC de los alimentos se situó en mayo en el 2,2%, lo que representa una caída de cuatro décimas respecto al mes previo.
«No hay evidencia de que se haya encarecido ningún producto alimentario debido a la crisis en Oriente Medio», ha señalado la entidad, calificando este dato como una prueba de la responsabilidad del sector al contener los precios en beneficio de los consumidores. Según datos actualizados hasta finales de mayo, el coste de la energía para las empresas asociadas ha crecido un 15% desde que comenzó la guerra.
No obstante, Asedas ha mostrado su preocupación ante un escenario de gran incertidumbre sobre la duración del conflicto y el posible impacto de los efectos de «segunda ronda», como el encarecimiento de alquileres e intereses, los cuales son muy difíciles de cuantificar en este momento.
También se han referido a la situación, que resulta especialmente compleja en los archipiélagos debido a su alta dependencia del transporte marítimo, que ha sufrido un incremento de costes por la subida del combustible, los fletes y los servicios portuarios.
