La provincia de Albacete guarda muchos secretos y esta vez descubrimos una joya de sal: un espacio natural protegido de casi 300 hectáreas situado en la pedanía de Cordovilla, en el municipio de Tobarra.
El Saladar de Cordovilla es un excepcional humedal salino de interior, considerado uno de los mejor conservados de Europa y el único hogar del heliantemo de Cordovilla (Helianthemum polygonoides). Esta planta de flores amarillas existe únicamente en este rincón del mundo. Este entorno alberga una flora extraordinaria, con especies capaces de sobrevivir en ambientes salinos y yesíferos con suelos y aguas que presentan una elevada concentración de sales, creando un escenario muy exigente para la vida.
Durante siglos, estos terrenos fueron aprovechados para el cultivo de barrilla, una planta utilizada para obtener sosa. En la actualidad, el saladar se conserva como uno de los mejores ejemplos de saladar interior mediterráneo, con un grado de conservación excepcional y un altísimo valor científico y paisajístico, tal y como destaca Turismo Castilla-La Mancha.
El espacio incluye también especies propias de espartales con algo de yeso. De estas plantas se extraían fibras que, una vez tratadas y trenzadas, servían para elaborar piezas de cestería, cordelería y alpargatería desde la época de los íberos, romanos y árabes hasta bien entrado el siglo XX. Todavía hoy se mantiene cierta actividad artesanal en torno al esparto en muchos pueblos de la región, como señala el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha.
En definitiva, caminar por el Saladar de Cordovilla es descubrir cómo la naturaleza se las ingenia para sobrevivir en condiciones extremas.
