Turicleta, una empresa de turismo sostenible nacida en Ciudad Real en 2022, quiere hacer de la bicicleta eléctrica una nueva forma de descubrir el medio rural. Su red de estaciones autónomas por toda España permite alquilar una bicicleta con el teléfono móvil para recorrer pueblos y entornos naturales, acercarse a un yacimiento arqueológico, seguir el curso de un río o adentrarse por caminos que muchas veces pasan desapercibidos para el visitante.
En apenas cuatro años, el proyecto se ha extendido por buena parte de España. Actualmente cuenta con 86 estaciones desplegadas, 52 de ellas ya en funcionamiento, y la previsión es alcanzar las 126 antes de finalizar el año.
«La más al norte que tenemos está debajo de los Lagos de Covadonga y la más al sur está en Lanjarón«, explica a Europa Press Mariana Boadella, cofundadora de Turicleta, para mostrar el alcance que ha adquirido una iniciativa que nació con vocación nacional.
Su funcionamiento busca precisamente simplificar al máximo el alquiler. El usuario descarga la aplicación de Turicleta y desde el teléfono puede reservar, pagar y desbloquear la bicicleta. Después solo tiene que desplazarse hasta la estación seleccionada, introducir el código facilitado y comenzar la ruta.
La idea surgió en 2022 durante una excursión familiar. Boadella y su marido, también cofundador del proyecto, habían realizado una ruta en bicicleta eléctrica por un destino turístico y quedaron encantados con la experiencia, aunque no tanto con el proceso necesario para contratarla.
«Nos encantó la ruta, pero el proceso de reserva fue muy farragoso. Entonces dijimos que había que hacerlo extensible al resto de España y hacerlo fácil», recuerda.
La empresa busca ahora no solo implantarse en destinos turísticos consolidados, sino utilizar las bicicletas para ayudar a descubrir municipios y territorios rurales menos conocidos.
Y ahí juega un papel fundamental que las bicicletas sean eléctricas. La asistencia del motor permite afrontar cuestas y recorrer mayores distancias sin necesidad de ser un ciclista experimentado, facilitando además su utilización por familias o personas que simplemente quieren hacer turismo sin plantearse una actividad deportiva exigente.
«Te permite más alcance que andando, pero no pierdes ese contacto. En el coche vamos dentro de una caja que no nos deja oír y en la bici hueles, oyes y te paras donde quieres», sostiene.
Buena parte de la expansión de Turicleta ha llegado vinculada a los fondos europeos destinados a movilidad sostenible.
Según Boadella, 118 de las 126 estaciones previstas han sido financiadas con fondos europeos, aunque el proyecto cuenta también con otra línea dirigida a hoteles y alojamientos turísticos.
La empresa, además de instalar las estaciones y las bicicletas, gestiona la aplicación, la asistencia, los seguros y el mantenimiento del servicio.
El siguiente paso pasa por crear experiencias que conecten varios municipios y permitan realizar rutas de varios días, haciendo noche en diferentes localidades. Una posibilidad con la que Turicleta quiere que el cicloturismo tenga también efectos sobre los negocios y alojamientos de las zonas que atraviesa.
«¿Qué conseguimos con eso? Aumentar las pernoctaciones en el medio rural. Fomentar la economía del medio rural», resume su cofundadora.
Poblete busca otra forma de enseñar su entorno
El ejemplo de Poblete permite comprobar sobre el terreno qué puede aportar este modelo a un pequeño municipio. Situado a escasos kilómetros de Ciudad Real, el Ayuntamiento lleva años intentando convertir su patrimonio histórico y natural en un recurso turístico y ahora ha incorporado las bicicletas eléctricas a esa estrategia.
El alcalde, Luis Alberto Lara, recuerda que el municipio decidió apostar por el turismo pese a que inicialmente pudiera parecer que tenía pocas posibilidades de desarrollo en este ámbito.
El Parque Arqueológico de Alarcos y el escenario de la histórica batalla, los volcanes de Campo de Calatrava o los caminos que conducen hasta el río Guadiana forman parte de esa oferta.
«Son recursos naturales que tenemos que poner en valor. Creímos que Poblete tiene un potencial importante, creímos en ello y apostamos por ello», señala Lara.
El municipio ya había desarrollado proyectos de realidad aumentada sobre la Batalla de Alarcos y el patrimonio volcánico y encontró en Turicleta una fórmula para conectar esos recursos mediante una movilidad sostenible.
La técnica de Cultura del Ayuntamiento, Raquel Mora, explica que las bicicletas permiten llegar hasta Alarcos, descubrir los volcanes, recorrer los caminos del término municipal o acercarse al Guadiana y al Molino de Albalá.
«Estamos muy cerca de Ciudad Real, pero al ser sitios tan cercanos a veces no los descubrimos», reconoce Mora, que anima tanto a los vecinos como a visitantes de otros municipios de la provincia a conocer este patrimonio.
Una filosofía que coincide con el propósito que Boadella atribuye a Turicleta, hacer de la bicicleta una herramienta para ampliar el mapa turístico del medio rural y descubrir lugares que, pese a estar muy cerca, todavía son desconocidos para muchos visitantes.