miércoles, 9 de septiembre de 2026
Fernando Redondo.
Fernando Redondo.
La recogerá el 24 de septiembre - 09/09/2026 10:34 - Toledo

Fernando Redondo Benito, Mayordomo de Finados de la Cofradía de la Santa Caridad y miembro del equipo de la Pastoral Penitenciaria de la Archidiócesis de Toledo, recibirá la Medalla de Plata al Mérito Social Penitenciario, concedida por Instituciones Penitenciarias en reconocimiento a su contribución a la mejora de la actividad penitenciaria.

La medalla la recibirá el próximo 24 de septiembre en Ocaña (Toledo) y forma parte del sistema de reconocimientos oficiales de la Administración penitenciaria española y distingue a instituciones, entidades y particulares que se han significado por su colaboración con el ámbito penitenciario.


En su categoría de Plata reconoce expresamente la realización de importantes servicios y una contribución significativa a la mejora de la actividad penitenciaria, lo que confiere a la concesión una especial relevancia dentro del reconocimiento público al compromiso social con las personas privadas de libertad.

La distinción reconoce especialmente su compromiso continuado con las personas privadas de libertad a través de la Pastoral Penitenciaria de la Archidiócesis de Toledo y su trabajo en el Centro Penitenciario Ocaña I, donde durante los últimos años ha participado e impulsado diferentes iniciativas de acompañamiento, cultura, arte, encuentro y vida compartida.

Compromiso con los presos: de la Pastoral Penitenciaria a Ocaña I

Redondo ha señalado que recibe la condecoración «con una gratitud enorme, pero también con la conciencia muy clara de que este reconocimiento no me pertenece a mí. Pertenece, ante todo, al Evangelio que intentamos vivir cada vez que entramos en una prisión; pertenece a la Pastoral Penitenciaria de Toledo y a toda la Pastoral Penitenciaria de España, y pertenece también a la Cofradía de la Santa Caridad, que ha sabido entrar en Ocaña I para hacer de la caridad una presencia concreta y compartida».

Según ha explicado, detrás de la medalla hay «muchísimas personas que cada semana escuchan, acompañan, celebran, comparten vida y recuerdan, con gestos muy sencillos, que ningún ser humano puede quedar reducido a su condena ni al peor momento de su historia».

Para Redondo, el reconocimiento posee, ante todo, una dimensión evangélica. «Si esta medalla significa algo para mí, significa Evangelio. Significa haber tenido el privilegio de encontrar a Cristo en personas concretas, con nombres, heridas, historias, preguntas y esperanza. La prisión me ha enseñado muchas veces el Evangelio de una manera que ningún libro podría haberme enseñado».

Redondo ha expresado su agradecimiento a la Pastoral Penitenciaria de la Archidiócesis de Toledo, a sus capellanes y voluntarios y al compromiso constante del arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, así como al director del Secretariado de Pastoral Penitenciaria, Jesús Guzmán.

En este camino ocupa también un lugar fundamental la Cofradía de la Santa Caridad de Toledo, cuya presencia en Ocaña I ha permitido abrir nuevos espacios de encuentro entre la realidad penitenciaria y una institución histórica cuya identidad está profundamente vinculada al ejercicio de la caridad.

El arte y el Museo del Prado como herramientas de libertad 

La vinculación con Ocaña I se ha traducido también en proyectos que utilizan la cultura como herramienta de acompañamiento y encuentro. Entre ellos figura Luz entre Muros, una iniciativa que acerca el arte y el patrimonio a las personas privadas de libertad y que utiliza algunas de las grandes obras de la historia del arte para suscitar conversaciones sobre la libertad, la culpa, el perdón, la belleza, la responsabilidad, la esperanza o la posibilidad de comenzar de nuevo.

El proyecto ha permitido establecer puentes con instituciones como el Museo Nacional del Prado y ha ido abriendo nuevas vías de trabajo relacionadas con la música, el patrimonio y otras expresiones culturales, siempre desde una perspectiva participativa y vinculada al acompañamiento personal.

Redondo ha insistido, sin embargo, en que «lo verdaderamente importante nunca ha sido una actividad concreta, una obra de arte ni un proyecto determinado, sino las personas y todo lo que termina ocurriendo cuando uno decide permanecer a su lado».

El futuro galardonado ha trasladado igualmente su agradecimiento a Instituciones Penitenciarias por la concesión de la Medalla de Plata y, especialmente, por el trabajo que se desarrolla en España para favorecer la participación de entidades sociales, confesiones religiosas y voluntarios en los procesos de acompañamiento y reinserción.

Ese agradecimiento se dirige de una manera especial al Centro Penitenciario Ocaña I, a sus trabajadores, funcionarios, equipos técnicos, profesionales y a quien Redondo considera ya «toda la familia de Ocaña I», con una mención expresa a su directora, Zoraida Estepa.

«A Zoraida Estepa solo puedo expresarle gratitud. Gratitud por la confianza, por abrir puertas, por creer en las posibilidades de estos proyectos y, sobre todo, por comprender que detrás de cada propuesta siempre están las personas. Y mi agradecimiento es extensivo a todos los profesionales de Ocaña I, porque nada de lo que vivimos dentro sería posible sin su trabajo cotidiano».

Redondo ha asegurado que recibir la Medalla de Plata el próximo 24 de septiembre tendrá para él verdadero sentido «si durante unos minutos consigue que la sociedad mire hacia dentro de una prisión y descubra allí personas, historias y posibilidades de futuro».

Sara Acero
Sara Acero

Periodista ciudadrealeña graduada en la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM)
Ligada desde 2018 a Toledo, ciudad en la que he crecido personal y profesionalmente.
Defensora de un periodismo local que sirva de altavoz y nos conecte con la realidad más invisible.
Escribo en este medio desde 2022 sobre temas de Toledo, educación, sanidad y sucesos.

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