domingo, 24 de mayo de 2026
Yacimiento de Valdelasilla. Imagen: R. Barroso Bermejo et al./Cambridge Archaeological Journal)
Yacimiento de Valdelasilla. Imagen: R. Barroso Bermejo et al./Cambridge Archaeological Journal)
El yacimiento de Valdelasilla, en Illescas - 24/05/2026 10:51 - Toledo

Investigadores de varias universidades españolas, lideradas por la Universidad de Alcalá (UAH), han publicado un estudio que revela que el yacimiento de Valdelasilla, situado en Illescas (Toledo), alberga la necrópolis monumental más antigua conocida en el interior de la península ibérica, de finales del quinto milenio a.C., es decir, de hace más de 6.000 años.

‘Nuevas fechas para el surgimiento del fenómeno megalítico en la meseta ibérica: las prácticas funerarias de Valdelasilla, Toledo (España)’ es el nombre de este estudio, que se ha publicado recientemente en la revista ‘Cambridge Archaeological Journal‘.


El artículo presenta un análisis de las prácticas funerarias en este yacimiento, que contenía cámaras construidas con madera, piedra y arcilla, y cuya monumentalización y cronología temprana vinculan Valdelasilla con otros cementerios peninsulares asociados al surgimiento del megalitismo.

El yacimiento se sitúa en el término municipal de Illescas y fue identificado mediante «una excavación preventiva» que abrió «una gran área de 45 hectáreas», señala el estudio, que añade que se identificaron un total de 454 estructuras de diversa morfología y contenido, distribuidas en 11 hectáreas.

Las estructuras funerarias se dividen en dos tipos: fosas y cámaras. Las fosas, de aproximadamente 1,50 metros de diámetro y menos de 1 metro de profundidad, contenían los restos de individuos aislados; mientras que las cámaras varían en forma y tamaño, que oscila entre los 2 y 6 metros de diámetro, e incluían inhumaciones individuales, dobles, triples y colectivas.

Los trabajos de campo se desarrollaron entre 2020 y 2021, antes del desarrollo urbanístico de la zona, «por necesidades preventivas», cuenta en una entrevista con la Agencia EFE la profesora de la Universidad de Alcalá (UAH), Rosa Barroso.

Mediante estas labores se recuperaron algunos fragmentos de cerámica, herramientas líticas y restos faunísticos, además de restos humanos, que fueron analizados para determinar el perfil biológico de la población enterrada en el sitio.

Actividad funeraria desde finales del quinto milenio a.C.

El resultado divide la actividad funeraria en cinco fases, desde finales del quinto milenio a.C. hasta mediados del tercer milenio a.C.

«Una horquilla muy amplia», afirma Barroso, quien incide en que el yacimiento «es muy grande, un área abierta» que fue utilizada «mucho tiempo durante la prehistoria».

Y «lo más llamativo», resalta, es que los restos funerarios hallados se encontraban «muy bien conservados» y presentaban muestras de ser «muy antiguos», aunque no tenían la certeza en ese momento.

La profesora de la UAH explica que la investigación se ha centrado en la parte funeraria, aunque agrega que también hay «áreas de habitación que se combinan en el mismo espacio» y que tendrán que estudiar «en algún momento».

Subraya que la delimitación funeraria está «muy bien establecida» en el periodo antiguo, pero posteriormente aparecen enterramientos «algo más dispersos», que «se solapan» con áreas domésticas, en las que hay «estructuras de habitación» y «silos de almacenamiento», señal de las actividades diarias de estas comunidades.

Destaca que «lo más novedoso» es que esos enterramientos, «en el momento antiguo, ya configuran un espacio organizado» y que «por eso se habla de necrópolis».

Barroso detalla la existencia de una tumba de mayor tamaño que estaría «monumentalizada, rodeada por un recinto de fosos» y «de otras tumbas más pequeñas» y aclara que «hay grupos familiares que ya tienen adscrito su espacio dentro de lo que es un verdadero cementerio».

Estructuras megalíticas

Asimismo, precisa que se trata de estructuras «semiexcavadas en el suelo, de las que solo queda lo que sería su base» y hace hincapié en un dato «muy interesante» que permite hablar de megalitismo y es que «han tenido un levantamiento aéreo», aunque ya no pueda apreciarse porque el barro y la madera han desparecido con el paso del tiempo.

Sin embargo, matiza que han quedado «huellas de poste y zanjas de cimentación» que muestran que las estructuras corresponden al megalitismo, un fenómeno arquitectónico de finales del Neolítico, caracterizado por construcciones monumentalizadas, en un periodo en el que la muerte tiende a «visibilizarse».

Las principales novedades de este estudio, que ha contado con financiación de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y una ayuda de la Fundación Palarq, se centran en la organización espacial del ámbito funerario.

En este sentido, la profesora de la UAH reitera que es «un verdadero cementerio del que seguramente había más estructuras, pero solo se han conservado unas pocas, que ya es muy excepcional, desde finales del quinto milenio» a.C.

Además, enmarca este descubrimiento «en un ámbito mucho más amplio», ya que «estas construcciones monumentalizadas para muertos en el interior peninsular se pensaba que eran tardías (…), que en el interior eran comunidades retardatarias pasivas que no tenían esa misma iniciativa», y que estas estructuras se extendían por la zona de la costa.

Si bien, concluye que «ahora el interior está mostrando los mismos restos y tan antiguos como los que tenemos en el ámbito costero», lo que demuestra que «estas comunidades tienen desarrollos paralelos» y que, por lo tanto, hay «focos independientes de aparición de esa colectividad, de esos monumentos funerarios, tanto en la costa como en el interior peninsular».

Enclm/Efe

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