«Me quedé, sin tener mala fé, hace más de dos años en una situación irregular». Lo cuenta en Toledo Adriana (nombre ficticio), una de las cientos de miles de personas inmigrantes que viven en España y que pueden acogerse a la regularización masiva puesta en marcha el pasado 20 de abril por el Gobierno central, y que concluirá el 30 de junio.
Con Adriana y con Alondra (nombre ficticio también), que están siendo ayudadas por Cruz Roja Castilla-La Mancha, habla Encastillalamancha.es para saber cómo afrontan este proceso.
«Una vía de desesperación máxima para regularizarme»
Adriana tiene 25 años y llegó a España procedente de un país exsoviético, de la SEI (Comunidad de Estados Independientes), en 2018. Entró como hija dependiente de forma legal, y le llegó de sopetón la información real, de irregularidad, de su estado legal en el país hace dos años, .
Esta joven se graduó en España, dentro de la embajada de Rusia, y después se matriculó en estudios superiores, como cualquier otro estudiante español, pensando que «todo estaba perfectamente normal».
De hecho, incluso había empezado a colaborar en Cruz Roja como voluntaria (continúa haciéndolo), ayudando a refugiados ucranianos, enseñándoles español. Todo ello ajena a su situación real.
Explica que «unas abogadas incompetentes» no le informaron de que no se había admitido su visado estudiantil. «No me notificaron que esa tramitación estaba inadmitida», mientras estaba cursando su formación «con total normalidad».
Al ser preguntada por la regularización masiva, con firmeza afirma que «intento tomarlo con realismo». Es consciente que al no tener desde hace años, ·un familiar directo o un trabajo en España», pues se ve «en una situación complicada» para poder ser ciudadana española.
«Una vía de desesperación máxima de poder regularizarme», así sentencia la joven su forma de ver este proceso.
«No tuve otra opción que dejar todo, mis hijas y mis nietos, mi familia…»
Alondra (nombre ficticio) es venezolana y lleva seis meses en España. En este tiempo ha sentido apoyo de las instituciones a las que ha acudido, apoyo en cuanto informaciones….
Llora y se emociona al recordar cómo tuvo que venirse. «Soy una profesional de educación desde hacía 24 años. Pero hubo un momento en el que tuve que abordar cargos a nivel más gerencial y eso me llevó a que, políticamente, no pude continuar con mi carrera en Venezuela».
Así que tuvo que renunciar y venirse a España, «ya que las condiciones económicas de mi pais no daban. No tuve otra opción que dejar todo, mis hijas y mis nietos, mi familia…» «Entré en una situación económica muy básica, pero recibí el apoyo de la Fundación inicial ACSE y después de Cruz Roja. Alondra se emociona al valorar el apoyo recibido por las organizaciones que le «han tendido la mano».
El tema de la regularización desde el punto de vista informativo, tiene para Alondra «muchos vacíos» y las redes sociales, a las que muchas personas en esta situación acuden», carecen de la veracidaz necesaria.
«Tenemos situaciones fuertes» y «pudimos ya lograr disipar dudas respecto a procesos para cumplir con la regulación» gracias al asesoramiento de los profesionales de Cruz Roja..
«Una tiene otras expectativas pero te acoges a ese calor, a ese sentir de que no estas sola»
«Aplaudo la regularización, nos dan luz, para tener la posibilidad de salir a trabajar y mandar dinero a mi país», dice . «A veces no tienen para comer y eso es lo triste, lo que nos quiebra».
Como otros compatriotas suyos, Alondra considera que «es una gran esperanza, de una u otra manera vamos a tener esta oportunidad. Poder decir que España me está ayudando para lograr lo que quiero (un sueldo, vivienda), es la oportunidad que vinimos a buscar acá. Aquellas condiciones que mi país me debió dar, y no las tengo, y tuve que salir para poder conseguirlas».
Alondra no lo duda: «Es la oportunidad que los venezolanos, y todas las nacionalidades venimos a ver acá. Mi país antaño le dio a otras nacionalidades».
«Trato de seguir y cumplir las leyes, he respetado los procesos, mi permiso de trabajo no se me activado todavía y no he querido trabajar en B«.
Alondra ha podido ir manteniéndose durante estos meses y se la nota sincera: «una tiene otras expectativas pero te acoges a ese calor, a ese sentir que no estás sola, a esas personas con las que no tienes vínculos de sangre y te hacen sentir de tu familia, de su entorno».
«Yo estoy sola acá (con Dios) él me mandó a aprender de ustedes y por eso estoy aquí».
185 personas atendidas hasta el momento por Cruz Roja CLM para la regularización
Carlos de la Puente y Elena Ortiz, referente y asesora jurídica del programa de Protección Internacional de Cruz Roja respectivamente, son las personas en Toledo que se encargan de informar a las personas migrantes que forman parte de los programas de la ONG y que ahora buscan poder resolver su situación.
Desde Cruz Roja explican que «hasta el momento en Castilla-La Mancha hemos atendido a 185 personas de entre 20 y 50 años siendo el 44 % mujeres». Los países de origen son por orden: Marruecos, Venezuela y Argelia.
El pasado 8 de mayo el Ministerio de Inclusión, Seguridad social y Migraciones autorizó a Cruz Roja a emitir los tan controvertidos certificados de vulnerabilidad, documento necesario para poder proceder a la regularización.
Desde la organización informan de que se está atendiendo a toda la población que necesita información y asesoramiento sobre este proceso de regularización extraordinaria.
Como tantas otras organizaciones, Cruz Roja intenta ayudar a estas personas. Y, aunque no hablamos de exilio exactamente en todas las situaciones, nos quedamos desde Encastillalamancha.es con una estrofa de Rafael Alberti: «Dejé por ti todo lo que era mío. Dame tú, Roma, a cambio de mis penas, tanto como dejé para tenerte».
