Si cuando le comunicaron que tenía ELA, Juan Ramón Amores le hubiera preguntado al médico si podría meterse en una piscina casi 11 años después de ese diagnóstico podría volver a meterse en la piscina para dar el pistoletazo de salida a unos relevos solidarios para visibilizar la enfermedad y recaudar fondos, el neurólogo le hubiera dicho que estaba loco, que no había entendido nada o que no quería afrontar la enfermedad.
Pero… ninguna de las tres cosas son ciertas. Amores lo entiende todo y dista mucho de estar loco; de hecho, afronta como nadie el veredicto que le dieron el 13 de noviembre de 2015. Lo que no hace es rendirse ante la adversidad y hoy ha vuelto a superar lo que parecía imposible: entrar, nadar y salir de la piscina cubierta de La Roda para inaugurar una nueva edición de los Relevos Solidarios por la ELA que organiza la asociación creada hace 10 años por su familia y que hoy ayuda y facilita terapias a más de 100 enfermos en Castilla-La Mancha.
«Ha llegado la hora de que yo también nade por vosotros»
Sus hijos, Iván y Jimena, estaban a su lado. También su hermano, David Amores, director de ELA CLM Adelante; desde la superficie Mónica Varela, sus esposa, lo controlaba todo. En el agua también amigos, nuevos y antiguos, encabezados por el rector de la Universidad de Castilla-La Mancha, Julián Garde (nadador y exjugador de waterpolo); Carlos Vega, concejal del PSOE en Toledo y asesor de Juanra en su etapa como director general de Juventud y Deportes; Álvaro Tébar, que entrenado por Amores fue subcapeón de España; y Alberto Torres, presidente del CN Master Torrijos y compañero de fatigas años atrás en el club de natación de esta localidad.
«Ha llegado la hora de que yo también nade por vosotros», dijo antes de meterse en la piscina. Había emoción en todos los rostros. Y aliento contenido. Todo salió bien. Otro reto imposible que supera Juan Ramón Amores.

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