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miércoles, 29 de junio de 2022
Cementerio de Toledo.
Cementerio de Toledo. Foto - Rebeca Arango
Memoria histórica - 28 febrero 2022 - Toledo

El dato es claro y objetivo: en el cementerio municipal de Toledo todavía hay 783 víctimas del franquismo sin identificar. Forman parte de los 1.783 represaliados por el régimen que, entre 1936 (inicio de la Guerra Civil) y 1947, fueron enterrados en el camposanto de la capital regional.

Cifras que se conocen gracias a la investigación de la Asociación Manuel Azaña y que ha impulsado el Ayuntamiento de Toledo con el fin de cuantificar, ubicar e identificar los restos de los represaliados toledanos, víctimas del franquismo, que se encuentran en el cementerio.


La masacre de Toledo, «desconocida por gran parte de la ciudadanía»

Y que se ha dividido en varias fases. Lo que hoy os vamos a contar es un resumen de la primera parte de esta investigación que trata de poner luz, y sobre todo nombres y apellidos, a lo que los autores denominan como «la masacre de Toledo, que es desconocida por gran parte de la ciudadanía».

Informe, al que ha tenido acceso encastillalamancha.es, que han firmado el presidente de la Asociación Manuel Azaña, Isabelo Herreros; junto a Ignacio Cabello y Joaquín Iborra.

Lo que vas a leer a partir de ahora es un resumen del citado informe que, en algunos momentos, pone los pelos de punta. Sigan y lean…

El Ayuntamiento de Toledo arreglará dos patios en el cementerio municipal

24 horas terroríficas en Toledo… y las que siguieron

Todo comenzó…

«Los días 27 y 28 de septiembre de 1936 las columnas del Ejército de África, comandadas por el general Varela, tomaron Toledo… Durante 24 horas, entre las 17 horas del 28 de septiembre y las 14 horas del 29 todas las crónicas de la época, las de Peter Wyden, Geofrey Cox o la del embajador americano Claude G. Bowers, coinciden en la total impunidad de la represión inicial franquista en Toledo. Con la participación de falangistas y señoritos extremeños y talaveranos…».

Se lo imaginan, ¿verdad?

Porque la masacre inicial, los fusilamientos por traición a la patria y el sistema punitivo franquista «serán hechos esenciales para entender el aumento cuantitativo de las defunciones en Toledo», según los datos de dos fuentes históricas fundamentales consultadas por los autores, como son el Registro Civil y el Libro de Defunciones del cementerio toledano.

En el cementerio de Toledo todavía quedan 783 víctimas del Franquismo sin identificar

Los tres objetivos de la investigación

Son tres los objetivos que quisieron cumplir durante la investigación:

El primero era poner nombre y apellidos a la masacre de Toledo. «Masacre que es desconocida por gran parte de la ciudadanía. La primera represión en caliente fue llevada a cabo por el jefe del Servicio de Información y delegado de Orden Público, el comandante Francisco Javier Planas Tovar, realizada inmediatamente después de la toma de la ciudad».

El segundo era «evaluar, cuantificar, identificar y ubicar en el cementerio de Toledo a los fusilados republicanos represaliados por el franquismo a través de los tribunales de las auditorías militares primero y a aquellos que fueron sometidos a juicios sumarísimos militares urgentes por traición a la patria después».

Y el tercero, «cuantificar y dar a conocer las víctimas de la represión en Toledo fruto del violento y eficiente sistema punitivo franquista en marcha desde el comienzo de la sublevación militar mediante la implantación de campos de concentración o de prisiones militares».

El alcalde de Toledo en 1936, Guillermo Perezagua, firmó un decreto…

Volvamos la vista atrás…

Ya el 20 de julio de 1936 el alcalde, Guillermo Perezagua (tío abuelo de la actual alcaldesa, Milagros Tolón), «firmó un decreto suspendiendo todas las sesiones del Ayuntamiento por la anormalidad de las circunstancias. Por lo que el Registro Civil dejó de funcionar el 21 de julio de 1936, lo que significa que durante esos meses dejó de ser una referencia administrativa y una fuente histórica fiable», recalcan.

El día que Benita Tolón clamó un indulto para su marido, Guillermo Perezagua, alcalde de Toledo

Aunque hay un mecanismo que les ha permitido la recuperación de las identidades de un buen número de personas desaparecidas, «las denominadas inscripciones fuera de plazo, que han sido esenciales para sacar del anonimato a parte de los desaparecidos y muertos republicanos represaliados por el franquismo durante la masacre de Toledo. Obviamente, no está completa».

La primera inscripción «fuera de plazo» en el Registro Civil «es del 22 de diciembre de 1936, a nombre de Jesús Díaz-Maroto y Sánchez-Urda, fallecido de muerte violenta el 10 de octubre. Con casi toda probabilidad, es uno de los represaliados del comandante Planas como delegado de Orden Público de Toledo».

En total, «se han contabilizado 212 inscripciones fuera de plazo entre 1936 y 1947, todas ellas referidas a muertes ocurridas en 1936».

El primer fusilado con sentencia de los Tribunales Militares Permanentes

El primer fusilado con sentencia judicial de los Tribunales Militares Permanentes fue Julián Navarro y Díaz, de 36 años, jornalero de Toledo, anotado en el Libro de Defunciones del Registro Civil el 7 de mayo de 1937, donde figura como: “Haber sido pasado por las armas”. Ocurrió «el 3 de mayo de 1937. Habiendo sido juzgado por el teniente juez instructor del Juzgado Eventual de Toledo, don Leocadio Manglano”.

Por lo que la represión franquista toma cuerpo y se institucionaliza tras el refuerzo de los tribunales militares a partir de marzo de 1937.

Enterrados de caridad en el Patio 42 del cementerio de Toledo

La causa de la muerte es «haber sido pasado por las armas» y se han contabilizado 35 inscripciones en total que refieren como causa de la muerte este hecho. Todos ellos son fusilamientos llevados a cabo entre el 3 de mayo de 1937 y el 18 de marzo de 1938. En la mayoría de los casos enterrados de caridad en el Patio 42 del cementerio.

Mientras que la última fusilada de Toledo fue Vicenta Gómez Mora, natural de Yepes (Toledo) y pasada por las armas el 6 de junio de 1944.

La Asociación Manuel Azaña, en las conclusiones del completo informe que han realizado, determina que, «tras la masacre de Toledo, el aumento de la mortalidad general en la ciudad desde 1939 hasta 1942 se explica por la repercusión de la represión política y militar durante estos años, especialmente en 1939, 1940 y 1941, y algo menos en 1942″.

Continuará…

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