La artrosis de mano es una de las enfermedades musculoesqueléticas más frecuentes, aunque continúa siendo una patología infradiagnosticada y, en muchas ocasiones, confundida con los cambios normales asociados al envejecimiento. La enfermedad afecta especialmente a las mujeres a partir de los 50 años, coincidiendo habitualmente con la etapa posterior a la menopausia.
La artrosis se produce por el desgaste progresivo del cartílago que recubre las articulaciones, provocando dolor, rigidez y pérdida de movilidad. En el caso de la mano, puede afectar de forma significativa a actividades cotidianas como abrir recipientes , escribir, cocinar, abrochar botones o sujetar objetos. Según explica el Dr. Daniel Velarde, traumatólogo especialista en mano de HM IMI Toledo, “muchos pacientes asumen que el dolor o la pérdida de fuerza en las manos forman parte inevitable del envejecimiento y retrasan la consulta médica. Sin embargo, la artrosis es una enfermedad que puede diagnosticarse y tratarse para mejorar la funcionalidad y reducir el impacto en la vida diaria”.
Hay opciones terapéuticas para controlar los síntomas
Entre los síntomas iniciales más frecuentes se encuentran el dolor al realizar determinadas actividades, la rigidez matutina, la inflamación de algunas articulaciones de los dedos y la disminución progresiva de la fuerza de prensión. Con el tiempo, pueden aparecer deformidades articulares visibles y una limitación funcional más importante. “El envejecimiento normal puede provocar cierta pérdida de elasticidad o fuerza con el paso de los años, pero cuando existe dolor persistente, inflamación, dificultad para realizar tareas habituales o deformidad de los dedos, es importante realizar una valoración especializada para descartar una artrosis u otras patologías de la mano”, apunta el Dr. Velarde.
Aunque la artrosis no tiene cura definitiva, actualmente existen múltiples opciones terapéuticas que permiten controlar los síntomas y ralentizar su progresión. Los tratamientos pueden incluir fisioterapia especializada, ejercicios de movilidad, férulas, medicación para el control del dolor e infiltraciones en casos seleccionados. “Cada paciente presenta una evolución diferente, por lo que el tratamiento debe adaptarse a sus necesidades y al grado de afectación articular. Nuestro objetivo es preservar la movilidad, reducir el dolor y mantener la máxima autonomía posible en las actividades cotidianas”, afirma el traumatólogo especialista en mano.
El equipo de traumatología de HM IMI Toledo, con ocho especialistas, insiste en la importancia de consultar ante los primeros síntomas para establecer un diagnóstico precoz y diseñar un plan terapéutico individualizado que permita mantener la salud y funcionalidad de las manos durante más tiempo.
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