martes, 2 de marzo de 2021
Unidad de Cuidados Intermedios del hospital de Guadalajara.
Unidad de Cuidados Intermedios del hospital de Guadalajara.
Anuario 2020 / Pandemia - 31 diciembre 2020

2020 ha sido un año duro no solo por las numerosas víctimas que se ha cobrado la pandemia, por el sufrimiento que ha traído la Covid-19, por las consecuencias económicas en las que ha derivado la crisis sanitaria.

A finales de año llegaba la gran esperanza en forma de vacuna, que ya ha comenzado a ser suministrada en las residencias de mayores de las cinco provincias de la región y que, en esta primera fase, también llegará a los sanitarios.

La pandemia también nos ha obligado a ponerles un número al lado de unas víctimas para comprender la magnitud de lo que estaba ocurriendo y ese número, en Castilla-La Mancha, es el más abultado de todo el país, la comunidad autónoma con mayor mortalidad, es decir, con más muertos por habitante por la infección del coronavirus Sars-CoV 2.

Y es que en Castilla-La Mancha, desde que se registrase el primer fallecimiento el 12 de marzo, han perdido la vida 4.402 personas, según la estadística oficial. Con Toledo como la provincia con más muertos (1.509), seguida de Ciudad Real con 1.322, Albacete 713, Guadalajara 449 y Cuenca 409.

El número acumulado de casos desde el inicio de la pandemia es 103.148. Por provincias, Toledo acumula 38.534 casos, Ciudad Real 24.836, Albacete 17.369, Guadalajara 12.288 y Cuenca 10.121.

La región con más muertos por habitante

En Castilla-La Mancha han muerto 215 personas por cada 100.000 habitantes, una cifra que es la más abultada de todo el país, seguida por Castilla y León con 211, Aragón con 198 y Madrid con 177,49.

Pero no solo la mortalidad ha sido la mayor entre las comunidades autónomas, también ha sido en exceso de mortalidad, es decir, el número de muertes que superan las esperadas en un año sin pandemia, una tasa que se está usando este año para intuir cuál ha sido la cifra real de fallecidos por la Covid-19. Con 5.354 muertes más de las esperadas hasta diciembre (un 169 por 100 más), la región tiene el mayor índice, seguida de Madrid, Castilla y León y Cataluña.

El drama de las residencias

Los ancianos de las residencias de mayores son los que más han sufrido y están sufriendo la pandemia. Por ello la vacunación está comenzando en estos centros, pero es que en Castilla-La Mancha han perdido la vida 1.669 personas en las residencias, según el último dato aportado por el Gobierno regional, o lo que es lo mismo, el 38 por 100 de los fallecimientos por Covid-19 han sido en residencias.

Un drama que no solo ocurrió en la primera ola, sino que en la segunda la Covid-19 ha logrado penetrar en muchas residencias, saltándose las medidas y los protocolos que había en marcha en estos centros. En algunas residencias se han conocido los casos cuando ya había un buen porcentaje de la residencia infectado, como han sido los casos de Sonseca, Pepino, Bargas, El Torrico, Azuqueca

En la primera ola el caso que más impactó fue el de la residencia de la Fundación Elder, en Tomelloso, donde ya en la primera semana de confinamiento había 15 personas fallecidas.

Una segunda ola con incidencias disparadas en algunas ciudades

Siete meses tardó el Gobierno de Castilla-La Mancha en publicar los positivos en cada municipio de la región. Desde entonces, semana a semana hemos contado en encastillalamancha.es cuál era la incidencia acumulada en cada municipio. Primero fue Toledo la que empezó a tener un número importante de casos, pero Talavera primero y Cuenca después, fueron las más afectadas, ya que llegaron a alcanzar los 1.500 casos por 100.000 habitantes en 14 días. Aunque lo cierto es que ninguna capital de la región se ha librado del virus este otoño.

De Ciudad Real a Toledo, cómo ha cambiado la incidencia de la primera a la segunda ola

La provincia de Ciudad Real fue el epicentro de la Covid-19 en la primera ola. A Tomelloso se le llegó a calificar como el “Wuhan de La Mancha“. No era para menos, allí murieron decenas de personas. Pero no fue el único municipio afectado, puesto que toda la provincia registró en esos primeros meses el mayor índice de mortalidad de todo el país, aunque en la segunda ola la pandemia se cebó con Toledo, llegando a superar a Ciudad Real en el número de muertos.